Para muchos un guerrillero de entereza conocido como el Capitán San Luis, para otros, apenas un adolescente con sueños, temores y luchas internas propias de la edad. Pero para el Che él fue un héroe de “metálica forma”. Eliseo Reyes Rodríguez, escribir su nombre es sintetizar una vida breve, pero intensa y de incontables méritos.
Lo vio nacer su pueblo de San Luis, en la comunidad de Chamarreta. Procedente de una familia humilde y campesina, sufrió en el barrio de Caridad de Bucuey junto a sus 10 hermanos los desmanes de la tiranía batistiana, que los relegaba a la miseria e incertidumbre.
Dedicación al trabajo y deseos de superación intelectual, lo hicieron enfrentar su primera batalla, la de los estudios. Sin embargo, a pesar de las excelentes calificaciones obtenidas en el centro de enseñanza tecnológico de Santiago de Cuba, único de su tipo en Oriente, se le negó la matrícula.
No es de extrañar en un medio donde sólo el poder y las influencias políticas posibilitaban la formación profesional. Tras un período de espera, comprendió que la vía armada sería la forma primaria para aspirar a un mejor mañana. En agosto de 1957, con 17 años de edad, se incorporaba a la guerrilla desde las montañas de la Sierra Maestra.
Período coincidente con el desembarco del Yate Granma, en medio del cual él y su familia se integraban al Movimiento 26 de Julio, desde un grupo de 50 agricultores. Ernesto Guevara de la Serna lo conoció por vez primera en las inmediaciones del Hombrito, y pensó en él como un niño que no podría soportar las exigencias de la clandestinidad.
Sin embargo, Eliseo demostró a través de sus valores, disciplina y constancia, que sería un mensajero y soldado insustituible. Partía junto a una columna invasora comandada por el Che hacia Las Villas, en cumplimiento de las órdenes del eterno Comandante en Jefe Fidel Castro. Corría el año 1958 cuando su llegada al territorio.
Triunfa la Revolución Cubana el 1ro de enero de 1959 y ya es Capitán, grado con el cual no se detiene en sus funciones de trasladar el mensaje de Fidel a René Ramos Latour, más conocido como Daniel, quien se encontraba en el territorio santiaguero. Mucho esfuerzo, horas incesantes de caminatas, pero los destinos de su Nación iban primero.
Dirigió un pelotón, integró la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo, y reeditó junto a la No.2 Antonio Maceo la marcha hacia Occidente. Fue Jefe de la Fortaleza Militar de La Cabaña, defendió su suelo frente al enemigo en abril de 1961, fundó el Ministerio del Interior del cual se desempeñó como delegado desde Pinar del Río, y estuvo en la Lucha contra bandidos.
Miembro del Partido Comunista de Cuba, respondió al llamado de conformar el ejército que participaría en la guerra por la emancipación de Bolivia, con Ernesto Guevara al frente. Su capacitación desde Cuba fue en San Andrés, donde practicó topografía, táctica, y tiro.
Falleció con el nombre de Rolando en tierras bolivianas, el 25 de abril de 1967. Y acerca de ese “Día Negro”, el Che expresó en su diario de campaña:
“...Hemos perdido el mejor hombre de la guerrilla y, naturalmente, uno de sus pilares, compañero mío desde que, siendo casi un niño, fue mensajero de la Columna 4, hasta la invasión y esta nueva aventura revolucionaria; de su muerte solo cabe decir, para un hipotético futuro que pudiera cristalizar: TU CADÁVER PEQUEÑO DE CAPITÁN VALIENTE HA EXTENDIDO EN LO INMENSO SU METÁLICA FORMA...”