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Los sucesos relacionados con el vapor Virginius
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- Categoría: Historia
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Hablar del Virginius, vapor perteneciente a la Junta Revolucionaria de Nueva York, bajo un nombre prestado y con bandera estadounidense, es recordar uno de los hechos más sangrientos ocurridos durante la Guerra de los Diez Anos en la antigua ciudad de Cuba, hoy Santiago de Cuba.
Esa embarcación, vapor de rueda y vela, fue adquirida por nueve mil dólares con fin de ayudar a la causa independentista cubana. Preparadas las condiciones realizó dos desembarcos por el sur de Oriente con armas, pertrechos y hombres con relativo éxito.
La primera salió desde Puerto Cabello en Venezuela y desembarcó por la ensenada de boca de Caballo; la segunda salió de Colón, Panamá y lo hizo por ensenada de Mora. Sin embargo, vale destacar que en la tercera ocasión las cosas fueron diferentes.
Lo primero fue la forma desenfadada y descubierta con que se hicieron los preparativos. Todo su accionar tuvo como base a los propios Estados Unidos, la Jamaica británica y Haití. Hasta fiestas y bailes de despedida de los expedicionarios se realizaron en esos lugares, y lo peor, a la vista de los espías y funcionarios consulares de España estacionados en esos países. En fin, no le perdieron ni pie ni pisada.
Pero vale recordar que la versión de Don Emilio Bacardí, según el investigador Luís F. Leroy en su obra titulada Burriel, el Virginius y Sir Lambton, lo que hizo fue darle paso a una verdadera leyenda, pues no fue real lo que se decía acerca de una nota amenazadora del Comodoro Británico y capitán de la nave de guerra Niobe con la que ya había bombardeado con éxito a una localidad hondureña.
La verdad histórica cuenta que el Virginius fue apresado después de salir de Jamaica y Haití y tomar rumbo a Cuba por la Roberta española nombrada Tornado, la misma que fuera hundida en el combate naval de Santiago de Cuba del 3 de julio de 1898. De inmediato fueron trasladados hacia Santiago de Cuba. Lo peor fue que por problemas con el tiempo y con la misma nave Sir Lambton Lorraine tardó 30 horas para atravesar el estrecho de Colón que es la distancia entre el sur de Oriente y Jamaica.
Sir Lambton Lorraine, según la leyenda, cuando arribó a la ciudad, le envió una nota amenazadora al gobernador Burriel para que suspendiera los fusilamientos de los expedicionarios. Pero la verdad fue que le envió un mensaje comedido y respetuoso en el que pedía la suspensión de las sentencias a muerte hasta que pudieran conferenciar sobre ese asunto.
Por cierto, la leyenda tiene una segunda parte: si no suspendían los fusilamientos bombardearía a la ciudad. Aunque Burriel era reacio a detener las sentencias máximas contra los súbditos británicos, el mismo Lorraine hizo correr un rumor, de forma tal que él lo supiera: hundiría al buque de guerra español que estuviera más cercano al Niobe. Esto, dada la famosa actuación anterior en Honduras, hizo que el terco gobernante repensara mejor las cosas.
En fin, las ejecuciones ocurrieron en el paredón del matadero municipal, los días 4, 7 y 8 de noviembre de 1873:
- El primer día fusilaron a los cuatro jefes de la expedición: el canadiense William o Ryan, Bernabé Varona o bembeta, Jesús del Sol; y Pedro de Céspedes, hermano del Padre de la Patria.
- El segundo día fueron ejecutados 37 miembros de la tripulación del Virginius: el capitán Fry, dos oficiales y parte de la marinería del vapor, entre ellos 19 súbditos británicos.
- El tercer día se fusilaron a 12 expedicionarios.
- Conclusión: de 155 personas apresadas a bordo del Virginius se fusilaron a 53 personas.
Le agrego que el comodoro británico Sir Lambton Lorraine y la corbeta de guerra Niobe llegaron a esta ciudad el 8 de noviembre en la media mañana. Era tarde pues fueron pasados por las armas las personas antes indicadas.
Posteriormente, y después de discusiones y análisis entre los gobiernos de ambas naciones, y dada la impopularidad ganada por el gobernador Burriel, fue relevado de su cargo pero dejaba tras sí una de las matanzas más execrables del gobierno colonial español en Cuba.
Al cesar la dominación colonial la antigua calzada de Cristina fue rebautizada como Calzada de Lorraine para recordar al valiente papel del capitán de la fragata Niobe en la terminación de los fusilamientos de los expedicionarios del vapor Virginius en noviembre de 1973.

