A los 68 años, el 10 de noviembre de 1992 falleció el santiaguero Teodulio Michel Barbán, chofer del Líder Histórico de la Revolución cubana durante el asalto al cuartel Moncada. Había nacido el 17 de abril de 1924 en Palma Soriano.
De ascendencia humilde y piel negra en épocas convulsas, tuvo que desvincularse de los estudios para la dedicación al lavado y conducción de autos con el objetivo de sustentar a su familia. Gracias a sus más cercanos amigos Tito Aguilera y Nito Ortega se relacionó con el movimiento revolucionario de jóvenes que tenían como costumbre citarse en el café Oquendo.
Entre las organizaciones de oposición a los gobiernos de turno se vinculó a la Juventud Auténtica. De conjunto con Pedro Celestino Aguilera y Oscar Alberto Ortega comenzó la Revolución en la ciudad palmera, hasta su vinculación a las acciones del Moncada. Tras trasladarse a La Habana, se reúne con Fidel Castro, quien reconoció en él a un hombre de toda confianza.
A partir de entonces, fue designado instructor militar para el entrenamiento de tiro e infantería, de ahí que es considerado el artífice de la preparación a los grupos asaltantes de la finca de El Caimito y Los Palos. Una vez asesinado su colega Ortega, se dedicó a colaborar con el Movimiento 26 de Julio hasta el 1ro de enero de 1959.
De esta forma se vieron cumplidas las aspiraciones de millones de cubanos en la independencia y determinación soberana del país. Días previos a su muerte, Michel Barbán visitó en reiteradas ocasiones su municipio de Palma Soriano. Aquel donde recorría su barrio conocido como La Ceiba, las calles que amó, el parque José Martí y los recuerdos de las reuniones con compañeros para sorber el delicioso café negro.
En figuras de la historia cubana como esta se reúne una de las frases martianas expresadas en el artículo Nuestro Yara del Periódico Patria publicado en Nueva York el 15 de septiembre de 1894: “A veces, en verdad, parece que brota luz de los hombres”.