Un cadáver en San Luis
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- Categoría: Historia
- Escrito por INDIRA FERRER ALONSO/Fotos: Tomadas de Internet
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La torre cónica, trunca, blanca, emerge de la tierra como si buscara el cielo. Así la piedra perpetúa la memoria de aquel día de mayo en el que 1895 dejó de ser un año, y se convirtió en umbral por donde entró José Martí a la eternidad.
Cuentan que era 26, día de San Berengario -“lanza protectora”, “valeroso combatiente”-, llegó a San Luis el cadáver, custodiado por un contingente español que debía trasladarlo hacia Santiago de Cuba.
Había fallecido días antes en Dos Ríos, el 19 de mayo. Tres balas lo hirieron de muerte y, a pesar de muchos intentos por recuperarlo, los mambises no pudieron evitar que España llevara los restos de Martí, como un trofeo.
Han pasado 124 años y para los sanluiseros, mayo sigue siendo mes de fechas sagradas. El paso de aquel cadáver por esa pequeña ciudad es un suceso que sienten más cercano, tal vez porque escucharon la historia de sus abuelos, como ellos la escucharon antes de los suyos; y así pasó de generación a generación, con el compromiso de atesorar los recuerdos y los sitios donde estuvo.
“Se conoce que de acá, del cuartel de caballería español, partió hacia la zona de Remanganagua -donde fue el primer enterramiento del Apóstol-, un contingente que debía cumplir la misión de trasladar los restos hacia Santiago de Cuba.
“Al cuartel llegan en la mañana del 26 de mayo; se deja depositar el cadáver en el patio interior del inmueble, y permanece ahí por algún tiempo hasta que ese día parte de acá del cuartel hacia la estación del ferrocarril, que hoy se conoce en San Luis como Rincón martiano. Allí hay un monumento para recordar el sitio y la acción que tuvo lugar en esa fecha.”
Así lo cuenta, Arlenis Maranges Hechavarría directora del museo municipal 29 de Abril, que hace 124 años fuera el cuartel de caballería español donde yació el cuerpo inerte del Maestro.
“La calle del cuartel permanece bajo fuerte custodia porque en el tránsito desde Palma Soriano hasta San Luis los mambises habían intentado rescatar el cadáver.
“Hay un punto en lo que se conoce como la carretera vieja de Palma, un lugar llamado El Paraíso, donde se produce un combate entre las fuerzas que dirige Quintín Bandera y la columna española que lo trasladaba. Entonces bajo la amenaza constante de un ataque mambí las fuerzas españolas no tienen otra opción que custodiarlo, incluso acá, dentro del cuartel.”
Según la especialista, a inicios de la República, la población sanluisera y la soldadesca radicada en el cuartel, manifestaban la intención de recordar aquel hecho, que en su época fue tan importante como lo es ahora.
“El jefe del puesto militar decide, a inicios de la década del 30, llevar a cabo la construcción de un monumento en el sitio exacto donde había estado el cadáver.
“La historiografía sobre el tema refiere que en la base del monumento se depositó un ejemplar de la prensa de la época que relata el suceso. Un hecho curioso es que el joven que realiza los planos del monumento, se hace revolucionario y participa luego en la acción del 29 de abril de 1933 junto a Antonio Guiteras en el asalto al cuartel. El exsoldado sería de gran utilidad por los conocimientos que tenía de la distribución de los locales y la organización de la vida interna del cuartel.”
La construcción conmemorativa fue una de las primeras que erigidas en San Luis y, desde entonces hasta la actualidad es escenario de homenajes al Apóstol, lo mismo en el natalicio que en los aniversarios de su caída.
Actualmente, el museo 29 de Abril, como el Rincón martiano -sometido a una restauración por estos días- son sitios obligados en la reedición de la ruta funeraria del Apóstol, que se realiza cada año.
Luego de varios entierros, José Martí fue sepultado finalmente el día 27 en el nicho 134 de la galería sur del cementerio Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. En la década de 1950 se erigió en su honor la más colosal obra funeraria existente en el país.
Más que la muerte, el 19 de mayo los cubanos conmemoran la inmortalidad del pensamiento de un hombre que legó a los cubanos la lección más importante: lograr la unidad de todos como nación para evitar el dominio extranjero sobre la Isla y la expansión norteamericana sobre Nuestra América.

