Mis recuerdos de Almeida

Categoría: Historia
Escrito por Nereyda Barceló Fundora
Visto: 3125

ALBO0023En el año 79 y los 80, yo trabajaba como reportera en el periódico Sierra Maestra en Santiago de Cuba y estaba buscando datos sobre Lidia Doce Sánchez, porque sucede que cuando yo era una niña vivía en el central Chaparra, provincia de Las Tunas, donde nací. Almeida, uno de nosotros/ Un hombre completo/La dimensión humana y revolucionaria de Almeida es imperecedera

Y muchas veces iba a visitar a mis tíos que vivían en Velasco y en la casa de mi tío Calixto Fundora, jugaba con niñas de mi edad haciendo ruedas y vistiendo cuquitas, así como diversos juegos... Y conocí a una niña llamada Thelma Suárez, que después del triunfo de la Revolución supe que era hija de Lidia Doce... Y supe también que la inolvidable mensajera de Fidel y el Che había nacido en Velasco. Eso me motivó a indagar sobre la vida de la valiente guerrillera de la Sierra Maestra y comencé a buscar e indagar sobre su vida  y que murió junto a la valiente Clodomira Acosta Ferrals. Entonces encontré una fotografía donde estaba Lidia Doce, con Fidel, Almeida y Celia Sánchez.

Solicité una entrevista con él solamente para que me diera su testimonio sobre Lidia Doce, y enseguida pude lograr conversar con él. Fue una experiencia muy interesante, porque solamente lo había visto por televisión, escuchado por la radio y había leído anécdotas de su valentía y sus grandes valores humanos, ya que conocíamos todos su heroísmo y pasión revolucionaria.

Fue una entrevista larga y él involucró en mi proyecto del libro a otros compañeros que estuvieron presente ese día junto a nosotros, como René de los Santos, y  otros compañeros del  Buró del Partido en la provincia, ya que hicieron sugerencias para el título del libro, y otras ideas para la confección de la portada con una fotografía de ella, muy bella que yo les enseñé. Pero él no me dio su testimonio, y sí insistió en que las personas que la conocieron me hablaran de ella.

No olvido cómo le interesó mi proyecto y me impresionó mucho su sencillez, su sonrisa  de siempre y su caballerosidad.

Con mucho entusiasmo, el Comandante Almeida, me ayudó enormemente, facilitándome contactos con diversas personas, así como transporte, grabadora, fotógrafo y desde su oficina se realizaron diversos contactos, y de esa forma pude realizar el trabajo testimonial y entregar el libro a la Editorial Oriente, para que fuera publicado precisamente en 1980, con el título Lidia: LA MENSAJERA como él me sugirió.

En los días que se celebró el IV Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, yo me encontraba trabajando como periodista en la Esfera Ideológica de la Dirección Nacional de la FMC y tuve la suerte de poder entregarle personalmente el libro  al Comandante Almeida, quien me recibió con mucha amabilidad y me dijo que tenía dificultades para leer por estar afectado de la visión, y fue la última vez que lo vi, siempre sonriente, e inigualable...y cuando supe que falleció verdaderamente sentí profundamente su pérdida, porque fue alguien muy especial, imposible de olvidar.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar