¿Asesinato o acción militar? La muerte de los líderes
Según las versiones que se generalizaron en la época, recogidas en las crónicas de Carlos E. Forment Rovira, el 27 de junio de 1912 murió Evaristo Estenoz, en Bella (sic) Bellaca (Vega Bellaca), cerca de Songo, a las 2 pm. Forment lo describe así: “Oscuramente, huyendo de la persecución tenaz, solo , agazapado, oculto tras una palma real para no ser visto, pero sorprendido por la tropa, sale a mitad del camino y dispara sobre el teniente Ludgardo de la Torre, sin tocarlo, quien a su vez lo derriba de un certero balazo”. No obstante, otros investigadores afirman que el líder del PIC se había suicidado. La polémica sigue en pie entre historiadores.
La muerte sin lugar a dudas más polémica es la de Pedro Ivonnet, pues las autoridades no pudieron ocultar por mucho tiempo su carácter de asesinato. La versión oficial, que llega a nuestros días gracias a los periódicos de la época y recogida por Forment, decía que en el Cafetal Nueva Escocia, en el Caney, había sido capturado junto a su ayudante Francisco Céspedes, hecho prisionero y conducido sin ningún tipo de ataduras. Notoriamente ingenuo el recurso de llevar prisioneros sin amarrar, como se demostró cuando, supuestamente, estos intentaron huir y fueron baleados por la espalda, de acuerdo a la ya infame Ley de Fuga.
Sin embargo, el propio Forment, que más en contra de la guerra del ´12 no podía estar, reconoce que años después se filtraron informaciones contradictorias; habla de la incongruencia en la forma de transportar a los prisioneros y de una supuesta carta que se entrega al capitán Amiel. Forment se detiene ahí, no llega a decirlo, pero insinúa con esto que dicho pliego pudiera tener las instrucciones de eliminarlo.
Esto se comprobó posteriormente. La historia es esta: Monteagudo, dado por finalizado su trabajo, se había ido para la capital dejando como sustituto al coronel Ibrahim Consuegra. A este le llega un mensaje del capitán de guerrillas José Aranda, masón según su firma, al igual que Ivonnet. En este consignaba que tenía prisionero al “general Pedro Ivonnet”, que pensaba trasladarlo al Cuartel General y pedía que se limpiara la zona de fuerzas a fin de que no fuera perturbada su marcha, “pues es mucha la ambición”. ¿La ambición de qué? ¿De robarle al prisionero? ¿De matarlo?
La nota sigue. El capitán pide instrucciones, pregunta si puede llegar con el prisionero vivo y en caso contrario, que viniese el mismo coronel con un piquete, para hacerle entrega. El capitán, que conoce la tendencia de su ejército a no tomar prisioneros, no parece querer responsabilizarse por la muerte de este en particular y se lava las manos en el asunto.
Pero lo más escalofriante de la nota es lo que aparece escrito al dorso, firmado por Consuegra: la respuesta. “Que no llegue vivo de ningún modo. La gloria es suya y nadie puede quitársela”. Esta información aparece en el libro “Pedro Ivonnet: pasión y suerte de un mambí desconocido”, de Loreto Raúl Ramos Cárdenas. Dicho libro cita la nota como encontrada en el Fondo Ejército de Cuba.
Ley de Fuga... sí, cómo no.
Otra de las leyendas detrás de la muerte de Ivonnet es la identidad del hombre que lo ejecutó. El teniente de la Guardia Rural Arsenio Ortiz Cabrera, según se cuenta, era compadre de Ivonnet. Entre los descendientes de este último, se cuenta que le había salvado la vida a Ortiz años atrás, en una mediación por litigios. ¿Simple ironía o flagrante traición de un amigo? Nos inclinamos por la última. Hay quienes no nacieron para agradecer.
Arsenio Ortiz fue posteriormente célebre por sus crímenes durante el machadato. Ya se ve: nunca se debe perdonar a un cobarde.
Poco tiempo después de la muerte de sus principales líderes, el alzamiento se dio por finalizado.
Otros datos interesantes
1. La segunda reconcentración
A partir del alzamiento de los Independientes de Color, los residentes en las zonas en conflicto se vieron tan abrumados y perseguidos que retrocedieron hacia la ciudad. Allí, la acumulación de personas con sus consecuencias, brotes de enfermedades y demás, fue tan grande que se necesitó la ayuda de la Cruz Roja. Si bien las circunstancias eran distintas, más de una persona recordó la reconcentración de Weyler apenas unos años antes.
2. El Ismaelillo
El 23 de mayo de 1912, llegó a la zona oriental el comandante José Francisco Martí y Zayas Bazán, al mando de 250 hombres del ejército regular. No se tiene evidencia de que haya cometido ninguno de los desmanes que al parecer caracterizaron esa etapa. Sin embargo, una de las razones por las cuales no se quiso hablar demasiado de la Guerra del ´12, posteriormente, puede haber sido la innegable verdad de que el hijo del Apóstol fue uno de los militares que reprimió el alzamiento.
3. La tercera intervención
Como se demostró en el segundo trabajo de esta serie (Revelando la Historia: Los Independientes de Color II), a pesar de la clara renuencia de los políticos cubanos a una intervención estadounidense en el conflicto, desembarcaron tropas y hombres en Cuba. Aunque no le dieron públicamente el nombre de “intervención”, no hay otro término para describirlo.
4. La manipulación de la prensa y la opinión pública
Desde mentir para ocultar la verdadera causa de muerte de los prisioneros, hasta exagerar el número, las acciones y las intenciones de los alzados. Nada fue demasiado a la hora de demonizar a los Independientes de Color. En El Conservador de Oriente se llegó a decir que los oradores del PIC en su momento habían jurado ante la Virgen del Cobre exterminar a los blancos.
Sin embargo, historiadores encontraron las notas personales que dejaron dirigentes del PIC como petición a la Patrona de Cuba. “Yo pido Virgen cubana el triunfo de la justicia para todos”. “A la Virgen de la Caridad de El Cobre por la fe que tengo espero el triunfo de la justicia”. Claramente, no hablaban de exterminio alguno. Pura manipulación.
5. La estatua a Morúa
En la intersección entre la avenida Jesús Ménendez (La Alameda) y el Paseo Martí, en Santiago de Cuba, se alza el monumento a Martín Morúa Delgado, quien luego de la Enmienda que pasó a la Historia con su nombre, fue considerado como un traidor hacia su raza por más de una persona y, según cuenta la leyenda, murió con el corazón roto por su participación en los hechos.