Revelando la Historia: Los Independientes de Color (II)
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- Categoría: Historia
- Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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El alzamiento
A pesar de ser el 20 de mayo el día oficial de alzamiento, ya el 17 de mayo se produjo un encuentro en las cercanías de El Cristo. Una pareja de la guardia rural sostuvo una escaramuza con cuatro hombres, capturando a dos. Esta fue la primera acción armada informada a la prensa por la Secretaría de gobernación y comenzaron las acciones que tuvieron por teatro principal la zona sur de la antigua provincia de Oriente.
En las “Crónicas de Santiago de Cuba Era Republicana”, de Carlos Forment Rovira, sin embargo, se registran escaramuzas desde el 14 de mayo, producto seguramente de la represión a la que venían siendo sometido el PIC desde 1910. Ese día en particular, Julio Antomarchi, conocido con el apodo de Pitillí, reclama en una carta que se ha atacado y destruido las fincas “de los infelices que nunca han pensado en la revolución”, declarando que han “amachetado(sic) otros por el camino no siendo ninguno Independiente de Color, sino liberales y conservadores negros”. Este autor, Forment, se manifiesta en todo momento contrario al alzamiento, y llega a asombrarse el 16 de mayo de que “siendo esta una guerra organizada por caudillos negros y de un marcado cariz racista, hay muchos hombres blancos peleando en sus filas”.
Algunas bibliografías sostienen que José Miguel Gómez estaba al tanto de la iniciativa y la apoyaba, dando como evidencia de esto una supuesta carta, nunca encontrada, entre el presidente y Evaristo Estenoz. Según estas versiones, el alzamiento sería solo una protesta armada de unos días, durante la cual se eludiría por todos los medios llegar al enfrentamiento real, a fin de que el congreso se viera obligado a retirar la Enmienda Morúa. Como la carta no ha sido hallada, todo queda en leyenda.
Lo cierto es que el presidente José Miguel Gómez designó al general José de Jesús Monteagudo para que acabara con la sublevación de los Independientes de Color. Este, que fuera oficial mambí, permitió que su tropa atropellara a la población civil negra ajena al levantamiento. Se asesinó a personas que eran en verdad rebeldes, aunque una mayoría de la población se vio en peligro solo por su color de piel. Se asaltaron fincas, se quemaron bohíos, y ante cualquier reclamación se puso como pretexto la llamada Ley de fuga, mediante la cual cualquier prisionero que intentara escapar podía ser baleado por la espalda, lo cual sin duda ocultó muchos desmanes, como el turbio asesinato de Pedro Ivonnet, del cual hablaremos más tarde.
Una deuda de la Historia: ¿Cuántos muertos hubo en verdad?
Las fuentes gubernamentales dieron como cifra de muertos “más de 2 mil” sin precisar más. Estas mismas autoridades habían dado como número de alzados de 8 a 10 mil hombres, solo en Oriente (Forment). Algunas fuentes hablan de entre 3 000 y 3 500. Otras, entre cinco y seis mil, basados en supuestas cartas de norteamericanos residentes en Cuba a su embajada. El colmo es sin duda la vox populi, que maneja cifras de 10 y 12 mil muertos. El historiador César García del Pino alertó hace algún tiempo de lo exagerado de esas cifras.
La historiadora María de los Ángeles Meriño, en una investigación a fondo de los cementerios de la zona, no halló evidencias de los miles de muertos supuestamente enterrados en fosas comunes de los que tanto ha hablado la tradición oral. Esto podría significar que fueron enterrados en zona de conflicto o en tumbas sin marcar. Tampoco en los partes del Ejército, tradicionalmente inflados en cuanto a “bajas enemigas”, reportan tales cifras; aunque si intentaban ocultar una masacre a alzados y civiles, inflar las cifras no suena como una buena idea. El total de víctimas continúa siendo un tema polémico.
Igualmente, como mismo entre los Independientes alzados algunas personas llegaron a contar blancos, entre la tropa gubernamental se ha hallado una altísima proporción de cubanos negros y mulatos de todo el país. Quienes tampoco estaban a salvo, si ponemos por ejemplo un caso que llegó a la Audiencia de Santiago de Cuba contra un grupo de voluntarios que asesinaron cruelmente a cuatro compañeros suyos negros, en lo que se conoció como el Crimen de Boquerón. Este caso ilustra algo que la tradición oral narra: que los propios soldados negros voluntarios para combatir el alzamiento hubo víctimas del racismo.
Las cifras de muertos manejadas entre los que llegaron a reprimir el alzamiento, van desde 16 hasta 20. De ahí no pasan.
El arte de meter las narices: ¿una tercera intervención?
Teniendo en cuenta la que se había armado en Cuba, el gobierno del presidente estadounidense Taft amenazó con intervenir (de nuevo). Manuel Sanguily, en ese momento secretario de estado, se negó rotundamente a aceptar dicha intervención, de una forma tan velada como la amenaza había sido hecha, declarando que el gobierno de José Miguel Gómez tenía todos los recursos para controlar la situación. A pesar de esto, el 24 de mayo el ministro Mr. Beauprés anuncia el envío de barcos y tropas a Cuba.
Los U.S.S Prairie y Paducah se embarcaron con rumbo a Guantánamo, donde desembarcaron el 28 de mayo. El U.S Atlantic Fleet desembarcó en la bahía de Guantánamo en los primeros días de junio. El U.S.S. Eagle condujo un destacamento a la bahía de Nipe, y desembarcaron el día 12. Se sabe que muchas veces los propios jefes del ejército regular cubano preguntaban a sus superiores si en realidad había soldados del Norte metidos en el potaje, pues estos se movían por su cuenta y sin siquiera notificar nada a las autoridades del país.
Una de las versiones que se maneja es que la represión brutal tuvo como única causa la amenaza de intervención. Los que mantienen la existencia del arreglo entre el presidente y Estenoz, ven en esta la única razón de que el primero rompiera su trato y atacara a aquellos con los que estaba en acuerdo. Otras interpretaciones a lo largo de la república manejaron que el objetivo final de los Independientes fue la intervención norteamericana, a finde que esta eliminara de una vez la Enmienda Morúa, con el pretexto de que los estadounidenses habían aprobado el PIC durante la segunda intervención.
Sin embargo, esto no se evidencia en el actuar de los alzados, quienes jamás intentaron atacar propiedades norteamericanas, con lo cual la intervención sería segura. Tampoco el ideario del PIC parece ser muy adepto a las injerencias extranjeras en la vida de Cuba.
En el próximo trabajo: ¿Cómo murieron realmente los líderes del alzamiento? ¿Qué datos históricos únicos se esconden tras el alzamiento de los Independientes de Color del ´12?
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