Revelando la Historia: Los Independientes de Color I

Categoría: Historia
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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independientes de color cubaLos hechos
El 20 de mayo de 1912, a exactamente 10 años del comienzo oficial de la república neocolonial de Cuba, un grupo de hombres descontentos se alzó en armas a fin de exigir a su gobierno un tratamiento justo hacia la raza negra y mestiza de la isla.


Sin que tengamos claras las cifras exactas, se maneja que miles de ellos fueron masacrados por las tropas del Ejército de su propio país. Muchos ni siquiera eran soldados. Su único pecado era ser afrodescendientes en una época en que el negro, para la opinión pública, era el enemigo.
Según el censo de 1907, Cuba tenía 2 048 980 habitantes. De ellos 274 272 negros y 334 695 mulatos, representando ambos el 29% de la población. En una república que nacía lastrada por cuatro siglos de racismo intenso y el “apoyo” de otra potencia netamente racista, muchos de estos hombres, veteranos de la Guerra Necesaria, veían destrozados de forma cruel los sueños de igualdad por los que lucharon.
Entre esta frustración acumulada, la desequilibrada distribución de poder llevada a cabo por los norteamericanos durante la intervención, la traición de algunos viejos independentistas y el trato discriminatorio dado a la población negra y mestiza, se comenzó a correr la voz de que un movimiento racista negro se estaba gestando.
La “Agrupación Independiente de Color” fue fundada por el teniente del Ejército Libertador, Evaristo Estenoz y Corominas el 7 de agosto de 1908 en la calle Amargura #63 en la ciudad de La Habana, y desde un inicio fue falsamente acusada de racista. ¿Lo era? Al principio, al menos, no se ve racismo por ningún lado, dado que su programa (avanzadísimo) exigía igualdad, no hegemonía de una raza sobre otras.
La plataforma programática del Partido Independiente de Color (PIC), como pasaría a la Historia, no se limitaba a demandar el cese de la discriminación racial y el acceso de los afrodescendientes a los puestos públicos, sino que abogaba por la instrucción obligatoria y gratuita hasta los 14 años, la prestación sin pago alguno de la enseñanza secundaria, tecnológica y universitaria, la jornada laboral de ocho horas, seguros contra accidentes de trabajo, leyes que prohibieran el trabajo infantil y un sistema que priorizara a los cubanos en el empleo y la distribución de tierras. También reclamaban igualdad de derechos en lo judicial y acceso a las Fuerzas Armadas.
Los Independientes de Color pronto resultaron un peligro potencial para los partidos tradicionales. Fueron legisladores negros, bien sea por temor a la pérdida de su base política o por considerar que afectaba a la integración nacional, quienes decidieron la ilegalización del PIC. Y fue un senador negro el que le puso, como decimos en buen cubano, la tapa al pomo.

Antecedentes: De la Enmienda Morúa y otros desmanes

El novelista Martín Morúa Delgado era senador. Era también escritor y periodista. Y era negro. Ante el miedo cerval de los blancos a que los afrodescendientes llegaran a ocupar cargos en el gobierno, y el pánico del Partido Liberal que veía su electorado disminuir, elevó al Congreso su Enmienda, que impedía la existencia de partidos con individuos de una sola raza, color o clase social. Una jugada perfecta, pues de esta forma nadie podía decir que se estaba discriminando al PIC por asuntos raciales... ¿o acaso no era negro el propio Morúa? El Senado la aprobó en febrero de 1910 y tres meses después la sancionó la Cámara de Representantes.
El “Diario de La Marina” se negó en redondo a aceptar semejante Partido y lo atacó de distintas maneras. Defendiendo su derecho a existir, el periódico “Previsión", del propio PIC, en un artículo del 30 de septiembre de 1910 expresaba: “¿Somos los cubanos de hecho y de derecho ciudadanos de una república democrática o no? (...) ¿Por qué asustarse que el presidente de la república sea un Independiente, con tal que sea cubano? Lo triste, lo doloroso, sería que quien gobierne en Cuba sea un extranjero y no un hijo de Cuba. El día en que en este país todos los nacidos en él puedan ser todo lo que haya que ser, desde Primer Magistrado de la nación hasta el último barrendero, entonces y solo entonces, empezará a brillar la aurora republicana para este miserable pueblo. (...) Dice el “Diario de la Marina”, que la capacidad intelectual de los negros no es para aspirar a tanto y nosotros le preguntamos: ¿Son todos los blancos que ocupan destinos en la república, lo suficientemente capacitados para desempeñar los cargos que se le han confiado?"
Según el historiador Jorge Ibarra Cuesta el gran error del PIC, tras la promulgación de la Enmienda Morúa, consistió en no ampliar las bases de la organización con los blancos pobres del campesinado y otras capas humildes, con el movimiento obrero (con el cual tenía intereses comunes) y no concretar una alianza con la minoría radical antiplattista, encabezada por Cisneros Betancourt, Loynaz del Castillo y Eusebio Hernández, entre otros patriotas. En cambio, se mantuvieron en sus trece y conservaron su partido de un solo color, con lo cual entraban en la ilegalidad, si se hacía caso (y había que hacerlo) a la Enmienda Morúa.
Mientras, el gobierno de José Miguel Gómez aumentó la represión contra los Independientes. En marzo de 1910 detuvieron a Manuel Pardo Galíndez acusado de injuria a la autoridad. El 22 de abril eran detenidos, por segunda vez, Evaristo Estenoz, y también otros 52 militantes del PIC acusados de asociación ilícita. El gobierno dio pie a un rumor de que sus correligionarios intentaban liberarlos por la fuerza; esto sirvió para endurecer el régimen de los encarcelados y privarlos de las visitas de sus familiares.
Finalmente el proceso terminó con la absolución de todos los acusados el 24 de diciembre de 1910. Aun después de ser liberados, continuaron todo tipo de presiones contra ellos. Les llegaban anónimos con amenazas de violencia física e incluso de muerte. La mayoría de los seguidores de Estenoz decidieron, al ser este absuelto, dirigirse al gobierno de Estados Unidos pidiendo la anulación de la Enmienda Morúa, basados en que la legalización de la organización en el año de 1908 había sido acordada por el coronel Enoch Crowder, presidente de la junta electoral durante la segunda intervención norteamericana.
Esto no funcionó, pasaron dos años de dimes y diretes, de politiquerías y constante persecución, hasta que el PIC se hartó y decidieron irse a la guerra. Agotadas las vías legales, el Comité Ejecutivo Nacional del PIC se reunió en mayo de 1912 en la calle Virtudes #95 en La Habana. Hubo planteamientos de continuar la lucha dentro de la legalidad, a pesar de las trabas que creaba el Secretario de Gobernación, el tristemente célebre Gerardo Machado; pero otros se mostraron partidarios de una demostración de fuerza, mediante un levantamiento en armas que ellos calificaron como protesta armada. Se dice que Estenoz, el líder natural y de hecho del PIC, se opuso a este plan, pero en consulta realizada a los comités del Partido a través de toda la isla esta arrojó una inmensa mayoría favorable al levantamiento.
Se enviaron comisiones a entrevistarse con el presidente Gómez, los comisionados explicaron al presidente de las medidas represivas del Secretario de gobernación (ya empezaba el Machado a dar de qué hablar), y Gómez les prometió resolver el asunto. Evidentemente, no lo hizo.
El resto, se contará en otros trabajos.

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