“Llegó el momento de libertar a la mujer”

Categoría: Historia
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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AnaBetancourtCorría el siglo XIX, etapa compleja para Cuba. Ana era considerada por sus conocidos como “una de las mujeres más elegantes y cultas, llamada en la patria de los Agüero y Agramonte a figurar en la alta sociedad, no solo por las prendas con que la naturaleza la adorna, sino por su  fino y amable trato social”. Más adelante, casada con un joven llamado Ignacio Mora, tiene la suerte de encontrar a su lado un “maestro y mejor amigo”.


En una sociedad como la decimonónica, de Anita se espera que sea la perfecta ama de casa. Sin embargo, su esposo la alienta a estudiar
inglés y francés, aprende Gramática e Historia, literatura universal.
Pero la Cuba de 1868 llama a los patriotas y un 10 de octubre, Carlos Manuel de Céspedes inicia una larga guerra en Oriente. Los
camagüeyanos esperan, pero el 4 de noviembre terminan alzándose también. El esposo de Ana es uno de ellos.
Ella se queda en casa, pero cumple su deber: almacena armas y pertrechos de guerra, hospeda a emisarios de otras provincias, escribe
proclamas que se distribuyen entre las tropas y la población. Conoce así el poder de la palabra, de su palabra, para mover conciencias.
Finalmente tiene que irse a la manigua, en Camagüey no está segura. Al conocer que se ha dictado en su contra una orden de detención por las autoridades españolas, se reúne con su amado esposo.
Llega el 10 de abril de 1869, se llama a los cubanos para redactar la Constitución que nos convertirá por fin en República. Y es esta Ana,
Ana Betancourt, la que se levanta y exige, con voz firme, lo que a nadie se le había ocurrido. “Ciudadanos: la mujer en el rincón oscuro
y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa, en que una revolución nueva rompe su yugo y le desata las alas”. Solo puedo imaginarme el silencio sorprendido de los hombres ante esta voz.
“Ciudadanos: aquí todo era esclavo; la cuna, el color, el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta
morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo. Llegó el momento de libertar a la mujer. Cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano, que ha echado abajo la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los
derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar”.
Anita calla. Los aplausos son atronadores.

Cuba necesitó muchos años más para otorgar el voto a la mujer, cosa que solo se logró con la Constitución de 1940. Pero sabemos, los que leemos Historia, que ya en nuestra primera Constitución, la de 1869, la de Guáimaro, una cubana levantó su voz y exigió su lugar. Y los cubanos que la oyeron, en vez de abuchearla o ignorarla, la aplaudieron;

Y no podemos hacer otra cosa que estar orgullosos de ellos.

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