FÉLIX PENA: DE HUESO Y CARNE A LA LEYENDA

Categoría: Historia
Escrito por Ernesto Pérez Shelton y Rafael Borges Betancourt
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felix pena santiago de cubaDe hijo muy humilde del pueblo santiaguero saltó a ser uno de los legendarios comandantes jefes de columna. El joven Félix Pena mereció con creces el grado y cargo más alto que se otorgaba en el Ejército Rebelde

Félix Lugerio Pena Díaz, nació en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 1930, fueron sus padres, Juan Pena Pupo, oficio zapatero, y Elena Díaz Burgos, ama de casa. Criaron a sus hijos (trece), en una ética de trabajo y decencia, “pobres pero honrados”. Félix fue el más pequeño. En la casa y en la escuela pública aprendió del amor a la Patria y a venerar a José Martí y otros próceres.
Cuando el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, tenía 21 años y estudiaba el 3er año en la Escuela Profesional de Comercio de esta ciudad, pertenecía a la Juventud Ortodoxa y había asistido en La Habana (1951) a un acto donde habló el Dr. Fidel Castro. Ese día del golpe, estuvo entre la muchedumbre que protestó en el Parque Céspedes, en Santiago de Cuba, y entre los más decididos que fueron a buscar armas al cuartel Moncada, para enfrentarlo.
En lo adelante su vida sería un torbellino contra la tiranía, organizando y encabezando manifestaciones y actos de calle, huelgas, sabotajes, quemas de juntas electorales, de transporte urbano, apagones, atentados a esbirros batistianos y politiqueros, chivatos, etc. Participa en la constitución de organizaciones insurreccionales, estudiantiles y juveniles. Junto a Frank País y otros revolucionarios, redacta manifiestos y documentos, propaganda, etc. Realiza entrenamientos de tiro. Es fichado y buscado, perseguido por los órganos represivos, capturado, torturado y encarcelado numerosas veces.
El 23 de enero de 1953, en el año del Centenario del natalicio de José Martí, es uno de los fundadores del Bloque Estudiantil Martiano (BEM), organización que une a la combativa masa juvenil santiaguera en los postulados del Apóstol. El BEM, fue más tarde, cantera de las brigadas juveniles y grupos de acción del Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
Después del asalto al Moncada, junto a Frank País y otros, denuncia los crímenes de asaltantes prisioneros. En 1955, en La Habana, se entrevista con Fidel, salido de prisión, y el 30 de noviembre de 1956, en Santiago de Cuba, al frente de las Brigadas Juveniles del MR 26-7, cumple las misiones que le son asignadas por Frank País.
En marzo de 1957, integra el primer refuerzo enviado por este a la Sierra Maestra. Fidel lo asciende a teniente, jefe de una escuadra. En el Pico Turquino (23 de abril) aparece en la emblemática foto de Fidel y Raúl, junto a combatientes de la columna Nº 1 José Martí, con los fusiles en alto. En el combate de Uvero (mayo 28), es herido durante la toma del cuartel, evacuado y curado por el Che Guevara, junto a otros heridos.
Después de su incorporación nuevamente a la Columna participa en los combates de: Palma Mocha, Gaviro, Chapala, El Salto, entre otros. Es ascendido a capitán y el Comandante en Jefe le asigna el mando de un pelotón. En diciembre, participa en una operación en los llanos de Manzanillo, al mando del comandante Raúl Castro.
En febrero de 1958, está presente en el 2do combate de Pino del Agua. Es escogido por Fidel y Raúl para integrar la Columna Nº 6 Frank País que abrirá el II Frente Oriental y se le asigna, como jefe, el pelotón de la vanguardia. El 11 de marzo llegan a Piloto del Medio, Sierra Cristal. Dos días después, Pena participa en la toma del poblado Paraíso.
Detiene alzados no autorizados por el Movimiento. Junto al Jefe del Frente, el comandante Raúl, realiza un extenso recorrido por la zona y participa en la frustrada Operación La Niña (expedición y cargamento de armas). El 9 de abril, cae heroicamente en combate Ciro Fías, al frente de la compañía E. Correspondió a Félix Pena asumir el mando de la compañía. Organiza emboscadas, hostigamientos a fuerzas enemigas en movimiento, ataques a cuarteles y otras instalaciones de la tiranía.
Participa directamente en los combates de Jamaica y San Antonio Redó, entre otros. Como resultado del desarrollo de la guerra en el vasto territorio del II Frente, se crearon columnas, entre estas la Nº 18, Ñico López, al mando de Pena, ascendido a comandante (sept. 3 de 1958).
Además de las acciones combativas, desarrolla una intensa labor con la población civil en todo el territorio asignado al este de Guantánamo, Yateras y Baracoa, crea servicios de inteligencia, orden público, funda asociaciones campesinas y obreras, femeninas, de abastecimiento, construcción de caminos, infinidad de escuelas, etc.
En las semanas finales de la guerra, dirige personalmente los combates, entre los principales están, la emboscada de Guamá y la toma del cuartel de Imías, junto al comandante Efigenio Ameijeiras. El 1º de Enero de 1959, entraron victoriosas a Guantánamo las columnas números 6, 18 y 20, al mando de los comandantes Efigenio, Pena y Demetrio Montseny Villa, respectivamente. El día 3, la columna 18 entró en Santiago de Cuba, cumpliendo órdenes del Comandante en Jefe.
El comandante Félix Pena, había concluido un ciclo magnífico, ejemplar, de consagración a la lucha por la libertad de su patria, contra la tiranía que la oprimía. Se disponía ahora, pleno de entusiasmo, a iniciar un nuevo ciclo: luchar en la Revolución por alcanzar sus ideales que no eran otros que los predicados por José Martí; pero la vida le jugó una mala pasada.
Entre los días finales de febrero de 1959, presidió el tribunal (un jurista de Guantánamo, un piloto y él), que juzgaría a los pilotos de la tiranía en Santiago de Cuba, en condiciones extremadamente complejas, de mucha presión por la cantidad de acusados (43), sus familiares y testigos, experimentados abogados defensores (8) y el gremio de estos, la prensa nacional y extranjera, la iglesia católica. Pena no era jurista. El tribunal, en su fallo, incurriría en un grave error de absolución, y hubo que nombrar otro tribunal, más calificado e instruido jurídicamente que desarrolló un nuevo juicio.
La vergüenza y el honor, lo llevaron a un estado depresivo tal, que no pudo superar, y lo condujo al suicidio el 14 de abril de ese año, a la edad de 29 años. Su sepelio al día siguiente en su ciudad natal, fue una manifestación multitudinaria de duelo. Al cementerio de Santa Ifigenia acudieron más de 50 mil personas. Era muy querido por el pueblo. Sus restos reposan en el Mausoleo del Segundo Frente Oriental Frank País.
Fuente: De los autores /Biografía de Félix Pena / En preparación.

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