Tres flores sepultadas en agosto

Categoría: Historia
Escrito por Orlando Guevara Núñez
Visto: 1920

gloriacuadrasAl conmemorarse el aniversario 55 de la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, viene a la mente el recuerdo de tres mujeres santiagueras que, en distintos días y años, dejaron de existir físicamente en el mes de agosto, aquí, en Santiago de Cuba.

La primera es América Labadí Arce. Había nacido el 15 de junio de 1917 en Yateras, Guantánamo. Sus progenitores descendían de familias mambisas.

América, desde casi niña, tuvo que laborar para contribuir al sustento del hogar. En Santiago de Cuba, donde había pasado a residir su familia, se sumó a la lucha contra la tiranía machadista. Militó en la Liga Juvenil Comunista, desarrollando una amplia labor de propaganda desde una célula de Defensa Obrera Internacional. En más de una ocasión sufrió prisión y fue golpeada por los esbirros de la tiranía.

El 1ro. de agosto de 1933, el Partido de los comunistas cubanos convocó a una manifestación por el Día Internacional de la Lucha contra la Guerra y por la Paz, y ella realizó propaganda sobre esta actividad.

Allí estuvo, en primera fila, portando la bandera cubana cuando -abrazada a ese símbolo patrio- cayó acribillada por las balas de un esbirro. Contaba, al morir, con solo 16 años.

Del lugar de su caída, el cuerpo de América Labadí Arce fue levantado por el dirigente obrero y comunista santiaguero Juan Taquechel López, junto al dirigente de la Liga Juvenil Comunista, Rolando Ramos Zapata, quien también caería asesinado una semana después, en otra manifestación.

El día 5 de otro agosto, esta vez de 1977, falleció Doña Rosario García Calviño. Había nacido en España, el 1ro. de agosto de 1899. Llegó al país en 1917, radicándose en esta ciudad, como trabajadora doméstica en la Casa Pastoral del Primer Templo Bautista de Santiago de Cuba. En 1927 contrae matrimonio con el Reverendo Don Francisco País Pesqueira, de cuya unión nacieron tres hijos: Frank, Agustín y Josué. Los tres combatieron desde la clandestinidad a la tiranía batistiana.

Josué, el menor, con solo 19 años, cayó el 30 de junio de 1957, junto a sus compañeros Salvador Pascual y Floromiro Bistel, en enfrentamiento contra la jauría batistiana. Frank cayó un mes después, el 30 de julio, cuando, aún sin cumplir los 23 años, era máximo jefe del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en el llano.

Ante la muerte de sus hijos, Doña Rosario actuó con valentía, como digna madre que entregaba su descendencia por la libertad de la Patria.

Luego del triunfo, esta mujer incrementó su patriotismo y defendió la obra revolucionaria.

En otro agosto, el día 25, de 1987, dejó de existir la combatiente revolucionaria Gloria Cuadras de la Cruz. Había nacido el 18 de julio de 1911, en esta ciudad.

Mujer de estirpe bravía. Combatió a las tiranías machadista y batistiana. Compañera de lucha del insigne revolucionario Antonio Guiteras Holmes. Militó en las filas del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo).

Desde los primeros días que siguieron al asalto al cuartel Moncada, se solidarizó con los participantes, luchó por la preservación de los restos de los jóvenes asesinados y desde su programa radial Cuba Libre, en la Emisora Provincial, acusó a los esbirros, desentrañó las mentiras de Batista, Tabernilla y Chaviano, y llamó al pueblo a la lucha por la libertad cubana.

Al constituirse, en 1955, el Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la provincia, ocupó el cargo de Responsable de Propaganda en Oriente. Formó parte del Estado Mayor que, bajo la jefatura de Frank País, dirigió el alzamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba, primera acción armada de la juventud cubana después del 26 de julio de 1953, cuyo objetivo fue apoyar el desembarco del Granma, con Fidel al frente.

Gloria Cuadras fue detenida en varias ocasiones, golpeada por los esbirros, ante quienes luchó, incluso marcando con sus dientes a uno de los más connotados asesinos.

En 1958, se incorpora al Segundo Frente Oriental que llevara el nombre de su admirado jefe Frank País.

Desde el mismo triunfo de la Revolución, dedicó toda su vida a la construcción y defensa de la obra por la cual había luchado. Integrante del Comité Provincial del Partido, delegada a los dos primeros congresos del Partido, revolucionaria inclaudicable, santiaguera de corazón.

Así, América Labadí Arce, Doña Rosario García Calviño y Gloria Cuadras de la Cruz, fueron flores sepultadas en distintos agostos. Aún así no las recordamos como flores marchitas. Las imaginamos juntas, como ramo frondoso adornando el jardín de la libertad cubana. Transmitiendo su fragancia a las nuevas generaciones, depositarias de la obra que ellas ungieron con la miel de su cariño.

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