Patriota desde la cuna

Categoría: Historia
Escrito por MAYLÍN CAMILO CASTILLO
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camilocienNo solo tenía una sonrisa eterna o un sombrero alón, como todos hablan, sino que Camilo Cienfuegos Gorriarán era más que eso. Desde muy pequeño se observa por sus acciones, que siempre tuvo un gran corazón, ese que cualquier persona debiera tener.

Hoy cumpliría 87 años El Señor de la Vanguardia, pero lamentablemente nos dejó físicamente a los 27. Nació el 6 de febrero de 1932, en el barrio habanero de Lawton; sus padres eran de Asturias, de procedencia humilde. La familia estaba encabezada por Ramón Cienfuegos, cuyos ideales anarquistas luego fueron cambiando, pues buscaría una maestra de pensamiento comunista para que instruyera a Camilito.

Desde bien pequeño, se observaban en él ese humanismo, ese amor por los más desfavorecidos y la valentía para escudarlos en caso que fuera necesario. Imaginen a un niño de solo tres años defendiendo a los infantes, incluso un poquito mayores que él, cuando algunos  más grandes los maltrataban o cuando eran víctimas de sus travesuras. Y no solo Camilo se comportaba así en su comunidad; también, en la escuela era el protector de los compañeritos a los que lastimaban incluso verbalmente. Él no soportaba esos hechos.

Además, regalaba su merienda a aquellos que no llevaban nada, aunque él tuviera hambre. Sentía bienestar ayudando al que de una forma u otra lo necesitara.

Cuando Camilo creció, al terminar los estudios primarios superiores matricula en la Escuela de Arte San Alejandro pero al no poder pagarla, comienza a trabajar para seguir los pasos de su padre, como ayudante de sastre en una tienda. Lo caracterizaba también, hacer siempre buenos amigos al instante, por su sincera sonrisa.

Inquieto ya por los desmanes de la época, participa en una huelga en contra del aumento del pasaje en ómnibus, luego se involucra en la lucha contra de la dictadura de Batista y es este el motivo por el cual es deportado a los Estados Unidos, donde se entera de los preparativos que el movimiento dirigido por Fidel Castro estaba llevando a cabo desde México. Y sin pensarlo dos veces se presenta y es aceptado para integrarlo. En relación con quienes formaban el grupo, él decía que si luchaban por Cuba eran sus hermanos.

Entra a Cuba el 2 de diciembre de 1956 en el Yate Granma como uno de los 82 expedicionarios. Participa en numerosas acciones a lo largo de la lucha guerrillera, llegando a ser Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde. Fue fiel amigo de Fidel y de Ernesto  “Che” Guevara.

Fue Camilo una figura legendaria en la guerra de liberación y las cubanas y cubanos lo conocieron durante la gesta revolucionaria no solo por su valentía sino por su gran corazón y sus “camiladas” que hacían reír hasta el más serio. Ni el Che estuvo fuera de estas.

Cuando triunfa la Revolución, Camilo Cienfuegos es uno de los pilares fundamentales en la victoria del pueblo. Para ese momento ya es, además, el Héroe de Yaguajay y se dice que era inigualable su carisma. En un discurso ofrecido por Fidel en los momentos iniciales de la victoria, y ante la ovación de miles de personas, Fidel se vira hacia el Héroe del sombrero alón y le pregunta:  ¿Voy bien Camilo? y este le responde ¡Vas bien Fidel!

Después, en un juego de béisbol donde el Señor de la Vanguardia le tocaba jugar en el equipo contrario al Jefe de la Revolución, Camilo viste el mismo uniforme del Comandante en Jefe: el de los Barbudos. Ante las preguntas de la prensa sobre el cambio de equipo, Cienfuegos   firmemente exclama: ¡Contra Fidel ni en la pelota!

Frases como las anteriores denotan la gran fidelidad de Camilo hacia el Líder de la Revolución cubana.

Tristemente, y cumpliendo su deber, viaja a Camagüey y al regresar a La Habana el pequeño avión Cessna donde iba desaparece en el mar. Lo perdimos físicamente pero nos queda su guía, sus buenos sentimientos, su inmenso corazón, su valentía desmedida, su eterna sonrisa a pesar de las adversidades; su fidelidad inquebrantable.

Hoy Kmilo 100fuegos, porque así firmabas, te decimos que viste nacer a la Revolución triunfante, y aunque físicamente no ayudaste a desarrollarla, tu ejemplo de sacrificio ha quedado para guiar el camino de las generaciones que te siguieron, y está vigente en millones de cubanos, que como tú, siempre decimos ¡contra Fidel ni en la pelota!

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