Gertrudis, una mujer de tendencias

Categoría: Historia
Escrito por NAZÍN SALOMÓN ISMAEL
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GertrudisFebrero esboza grandes sucesos y personalidades que, desde el virtuosismo de las artes, enaltecen con su legado el desarrollo cultural y político de Cuba. Considerada una de las principales escritoras del romanticismo, Gertrudis Gómez de Avellaneda, no solo destacó por su belleza literaria, sino también como defensora de los derechos de las mujeres, “sentando las bases del discurso emancipador en la España del siglo XIX”.

Nacida en Camagüey, aprendió desde muy joven a transmitir con su lírica los más puros sentimientos de libertad especialmente por su inclinación hacia la obra de grandes literatos como Víctor Hugo y Lord Byron, adentrándose en la esencia de su trabajo. A pesar de su infancia feliz, Tula, como la llamaban cariñosamente, sufrió por la muerte de su padre siendo aún muy joven, empeorando cuando su madre decidió casarse nuevamente con un hombre que no era de su agrado.

Transcurrido el tiempo la familia se muda para España, comenzando un período de peregrinación por varias ciudades del sur de Francia y Galicia, hasta instalarse definitivamente en Sevilla. Aquí, Gertrudis se rodeó de un ambiente cultural propicio para la creación literaria, desarrollándolo bajo el pseudónimo de “La Peregrina”. Rápidamente, resaltó por su extraordinario desempeño escribiendo para periódicos y revistas.

Fue durante estos años que “la Avellaneda” conoció a Ignacio de Cepeda, a quien profesó un gran amor, pero no siempre correspondido. Más adelante se muda a Madrid, donde conoce al poeta Gabriel García Tassara, cuya relación, tampoco fue buena, terminó con un embarazo, lo que le hizo pensar que era el fin de su carrera literaria, algo que plasmó en su obra Adiós a la lira.

Pero, gracias a su innegable talento siguió en la preferencia de la sociedad recibiendo varios títulos y reconocimientos, situándose entre los principales escritores en todo el mundo. Con solo siete meses muere su pequeña hija María, ocasionándole profunda tristeza y dolor ya que nunca contó con el apoyo de su padre.

Aún devastada por el suceso contrae matrimonio con Pedro Sabater, gobernador civil de Madrid, pero tampoco encontró la felicidad, pues este murió poco tiempo después. Decidió ingresar al convento Nuestra Señora de Loreto en busca de refugio. La vida religiosa, entonces, fue el apoyo que necesitaba, presente hasta su muerte; especialmente tras haber sido negada su entrada a la Real Academia Española.

En 1856, y luego de un segundo matrimonio, la poetisa regresa a Cuba. Una vez instalada ejerció como editora del periódico de mujeres Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello, donde expuso, directamente, la necesidad de defender los derechos de las mujeres a la educación, y donde demostró gran capacidad de liderazgo.

Siete años después Gertrudis y su esposo regresan a España, donde enviuda por segunda vez. Ya albergando toda una experiencia espiritual fallece a causa de diabetes, el 1ero de febrero de 1873, a los 58 años. Por su excelente y renombrada obra se reconoce como una de las escritoras más influyentes del siglo XIX. Pasión, desenfreno, libertad feminista,…, fueron ideas que en su tiempo marcaron el inicio de una forma de pensar vigente en la modernidad, y que atribuía mayores libertades al sexo femenino.

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