Cuando decimos diciembre nos viene al pensamiento muchas efemérides históricas y batallas liberadas por el Ejército Rebelde que a pesar de las bajas sufridas nos demuestran que si se pudo rescatar todo un país, 27 de diciembre de 1958 es una de esas momentos en que el pueblo tuvo una gran intervención junto a otros comandantes pues este año se cumplirá el 60 aniversario de la libración de Palma Soriano y del Central Palma.
El día 22 de diciembre de 1958, en la finca El Tamarindo (Arroyo Blanco) se efectuó una reunión en la que participaron los Comandantes Fidel Castro, Juan Almeida, Vitalio Acuña, Universo Sánchez y Guillermo García entre otros, allí se discutió y acordó la liberación de Palma por la importante posición de la ciudad. Ese mismo día entre las seis y siete de la noche, tropas de Universo Sánchez llegaron a la pista de aterrizaje cercano al central Palma con el objetivo de detener a un alto oficial de la dictadura que inspeccionaba la plaza de Palma diariamente y venía desde Santiago en avión debido a que todos los caminos estaban custodiados por los rebeldes lo que hacía casi imposible su traslado por otra vía.
En las primeras horas del día 23 los rebeldes divisaron la inmediación de la fuerza enemiga, que aunque el jefe de la tropa rebelde orientó no abrir fuego hasta que se diera la orden esto fue violado por el teniente Antonio Santana quien disparó ante la proximidad enemiga y fue ayudado por el resto de los soldados rebeldes iniciándose así el enfrentamiento entre ambos grupos.
Ese día también hubo enfrentamiento en el central Palma donde los rebeldes sufrieron seis bajas, cinco alcanzados por el fuego enemigo y uno electrocutado cuando intentaba la interrupción del fluido eléctrico del central. Al amanecer el día 25 las fuerzas rebeldes con fuego cerrado avanzaron por cuatro puntos de la ciudad, en el King Kong fue instalada una ametralladora 30 operada por el capitán Hechavarría, las ráfagas lanzadas resquebrajaron el decoro de esbirros quienes renunciaron a sus posiciones y se desdeñaron en el ayuntamiento, los altos de la farmacia Mestre y el hotel Palma, donde se concentraron policías, mansferristas y delatores.
Después de la caída del cuartel en las primeras horas del día 27 las tropas rebeldes que se encontraban en los alrededores de la ciudad, se desplazaron para atacar las últimas posiciones enemigas. El hotel Palma y La Compañía 104 al mando de Sierra Talavera.
El hotel fue rodeado por las fuerzas de Vitalio Acuña, horas después de iniciado el fuego, los esbirros dieron señal de falsa rendición que provocó la muerte de dos palmeros, William Cobas Portales y Carlos Montalbán, horas después se repitió la escena y fueron heridos otros combatientes, hecho que propició el reinicio del fuego por parte de las tropas del capitán Méndez Tomassevich que embistieron contra las tropas enemigas hasta que a las dos de la tarde se produjo la rendición definitiva de los esbirros.
El último reducto, la compañía 104 ubicada en el almacén de café de Casas y Compañía estaba rodeado por las tropas de Vitalio Acuña, Filiberto Olivera, Lino Carreras y Diocles Torralba, así como algunos soldados de las tropas de Raúl Menéndez los que ocasionalmente tiroteaban el objetivo enemigo.
El desarrollo de la misma tuvo en el municipio las características propias de territorio ya liberado contribuyendo a destruir la última maniobra de los enemigos y a consolidar la Revolución. En aquellos días las muestras de júbilo se sucedían, las milicias del Movimiento 26 de Julio debidamente organizadas patrullaban las calles y mantenían el orden público.
Las acciones que tuvieron lugar en el territorio palmero durante los últimos meses de 1958 sin lugar a dudas fueron determinantes para lograr la entrada de las tropas rebeldes en Santiago de Cuba, demostrando así su capacidad organizativa, disciplina y la incondicional disposición de apoyar a la Revolución para dar al traste con el régimen dictatorial de Fulgencio Batista.