Hablar de Ernesto

Categoría: Historia
Escrito por LUCÍA MONTES DE OCA FUSTÉ
Visto: 1666

cheHablar de Ernesto, o del Che, nos trae a la mente, como primera imagen, esa que capturara Korda para todos los tiempos, esa donde mira a lo lejos, con ojos llenos de indignación y dolor, instantánea tomada el 5 de marzo de 1960 durante el entierro de las víctimas de la explosión de La Coubre y que se convirtiera en un ícono gráfico a nivel mundial.

Hablar de Ernesto, o del Che, nombre que lo inmortalizara y con el que pasaría a la historia es todo un gusto. Para los cubanos, la dicha eterna de saberlo Nuestro, aunque su origen, sus raíces fueran argentinas.

Hablar de Ernesto, o del Che, resulta fácil al hacer nuestras las palabras del Comandante a escasos días de su muerte porque: “No es que reuniera esa doble característica de ser hombre de ideas, y de ideas profundas, la de ser hombre de acción sino que Che reunía como revolucionario las virtudes de un revolucionario: hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha. Constituyó, por sus virtudes, lo que puede llamarse un verdadero modelo de revolucionario”.

Hablar de Ernesto, o del Che, es hablar de un hombre, capaz de aceptar y hacer públicos sus propios errores, al reconocer:  “...mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente claridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios”.

Hablar de Ernesto, o del Che, es hablar de alguien que actuó como pensó y, seguro, fue leal a sus convicciones. Es hablar de alguien “capaz de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo, y esta es, la cualidad más linda de un revolucionario”.

Hablar de Ernesto, o del Che, es hablar de alguien, que no murió el 9 de octubre hace 51 años, sino de quien se ha convertido en paradigma de millones de hombres y mujeres en todo el mundo.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar