Marcos Martí Rodríguez: Mártir del Moncada

Categoría: Historia
Escrito por Luis Sánchez del Toro
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Marcos Marti RodriguezCon mucho orgullo los trabajadores Marina Reinoso Braña, Sergio Soto, Juan Ramón Rivera, Maury Romero, Pablo Ferrer Iglesias y Milagros Hechavarría, de la Empresa Flora y Fauna de Santiago de Cuba, exhiben en sus pechos la Distinción Marcos Martí Rodríguez, en reconocimiento a una sobresaliente trayectoria en el sector agropecuario durante más de 25 años, los hombres, y 20 las mujeres.

A decir de sus vivencias, es el alto honor de trabajar cotidianamente a favor de rendirle el merecido tributo a ese combatiente revolucionario artemiseño, quien formó parte del grupo de jóvenes ortodoxos, además a su espíritu rebelde que no le permitía mantenerse inactivo ante el abuso verbal y físico, por eso sentía un odio violento por el régimen de Fulgencio Batista y su ejército mercenario.

Marcos Martí, también conocido como El Curro, era de un carácter enérgico y decidido. Nació el 25 de abril de 1934 en la finca San José, barrio Mojanga, del término municipal de Artemisa.

De origen campesino, sus padres Epifanio Martí y Gudelia Rodríguez, tuvieron cinco hijos, el tercero de los cuales era Marcos. Allí, nació y fue su punto de partida para el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.

Desde muy niño se incorpora a las labores agrícolas, y como todos los hijos de los campesinos en aquella época solo cursó hasta el tercer grado. Era Marcos un joven alto, de fuerte complexión física, tez curtida por el sol, de un carácter potente, que ya a los 15 años era jornalero en una finca de su demarcación.

Muchos compañeros de lucha en su natal Artemisa, reafirman que su rebeldía innata, fue lo que provocó que no pudiera salvar la vida cuando fue detenido después de los sucesos del 26 de julio de 1953. En esa ocasión, transcurrido más de 72 horas después del asalto, en la mañana del 30 fue sorprendido y detenido junto con Ciro Redondo.

El joven Marcos no pudo entregarse pasivamente, su carácter rebelde hace que increpe a uno de los soldados: ¿Cómo tú tiemblas si llevas armas? Este le disparó un tiro por la espalda y ya en el suelo lo remataron con varias descargas más. El otro guardia, al que le decían El Morito Babun, logró que Ciro no corriera igual suerte.

Así murió asesinado aquel joven ejemplar, valiente y rebelde, que luchó contra la injusticia y por la liberación de su patria, como otros muchos de la Generación del Centenario.

Su inclaudicable actitud revolucionaria lo llevó a pertenecer en una forma militante y activa a la Juventud Ortodoxa de Artemisa, mientras el golpe del 10 de marzo fue un impacto muy fuerte, contribuyendo a que su odio se incrementara contra el tirano Batista y su camarilla de asesinos. Su espíritu rebelde no le permitía mantenerse inactivo y sostuvo una posición combatiente que indican el valor y la rebeldía de El Curro.

Los afiliados al Sindicato Nacional de los Trabajadores Agropecuarios, Forestales y Tabacaleros (SNTAFT), rinden diariamente homenaje este mártir del sector, aportando con sudor y amor a la tierra, así como también con un mayor esfuerzo al incremento paulatino de la producción de alimentos para el pueblo.

Su ejemplo y espíritu de rebeldía se sintetizan en los miles de hombres y mujeres del sector agropecuario, que llevan con orgullo la Distinción instituida en su nombre. Su ejemplo se multiplica entre los cubanos, quienes ratifican a 65 años del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, continuar adelante la hermosa obra del Socialismo en nuestro país.

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