La Celia de Cuba

Categoría: Historia
Escrito por Liliet Moreno Salas
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No tuve el placer de conocerla pues yo aún no había nacido cuando Cuba sufrió la pérdida de una de las mujeres más valiosas y humildes de la Revolución, compañera fiel de Fidel, guerrillera insustituible.


Sin embargo, recuerdo uno de los textos del libro de lectura de Primer Grado que decía, “Celia nuestra y de las flores...”. Me atrevo a confesar que para ese entonces quien ahora escribe, tenía solo unos seis años y aprendía a leer; yo no sabía si vivía o no, si era una historia de ficción...pero lo que mis ojos leían era indiscutiblemente hermoso.
Mujer de la Sierra y el Llano, intrépida, humana; defendió desde pequeña los ideales de justicia e igualdad; martiana; y quien sobresalía no solo por su valentía, sino también por la ternura que emanaba principalmente en su trato con los niños.
Dentro del Movimiento 26 de Julio, se convirtió en una figura fundamental junto a Frank País en los preparativos de la expedición del yate Granma; e igualmente en las acciones desarrolladas en la Sierra Maestra, etapas en las que era conocida por su nombre de guerra: Norma.
En ese entonces, su menuda figura desarrolló importantes tareas, desde curar a los enfermos, servir de mensajera... hasta verse incorporada al combate directo.
Durante sus últimos meses de vida, aunque tenía conocimiento de su delicada salud, se consagró aún más al trabajo y dedicó todas sus fuerzas a ayudar a Fidel en las tareas que se desplegaban en esos años.
Cuentan los que la conocieron, que ni siquiera cuando su enfermedad revelaba signos significativos de avance, mostró una expresión diferente. Nunca perdió su sonrisa, su genialidad; y sobre todo las ganas de vivir, de enfrentar los desmanes que en ocasiones encontramos en el camino.
La Flor más Autóctona de la Revolución era una criolla verdadera, una cubana nacida en Media Luna, Manzanillo; bromista, sensible, humana, modesta, una mujer exigente y responsable.
La historia de Celia Sánchez Manduley es mucho más rica de lo que muchos pudieran imaginar, imposible de plasmar en unas cuantas líneas que se tornan frías, en un papel que el tiempo puede darle una impresión borrosa.
Mujer de campo, mujer de pueblo, hija y hermana como ninguna, amiga insustituible, guerrillera audaz, niña atrevida, madre de Cuba y de todos los cubanos.

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