Museo Abel Santamaría, donde la historia conmueve

Categoría: Historia
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Museo AbelDicen que los museos son el alma de la nación, donde se preserva su historia y tradiciones por generaciones, pero existen algunos que estremecen, que remueven dentro de sí sentimientos sumergidos en un mar de angustias mezcladas con indignación.

¿Cuánto valor y juventud mezclada con sangre y dolor, cuántos ideales impregnados con un coraje que supera al desgarramiento de la carne y hasta de la propia vida?

Así es como se siente cuando recorres los pasillos del museo Abel Santamaría y en tu piel reavive la cubanía, el amor por los que cayeron un día defendiendo sus ideas y la ira por la injusticia despiadada.

El museo se ubica en las ruinas del que fue el Hospital Saturnino Lora, en la calle Trinidad y Carretera Central. Tiene diez salas que fundamentalmente se vinculan con los hechos del Moncada, sin dejar de mencionar la historia del hospital Saturnino Lora, uno de los más grandes en ese momento en Santiago de Cuba.

La sala principal y de mayor atracción es donde se desarrolló el tercer y último juicio.

Las muestras expositivas de la entidad muestran el mobiliario de enfermería, instrumental médico y Libro registro del antiguo Hospital civil Saturnino Lora, donde están asentados los enfermos y 3 combatientes que fueron heridos en la acción del Moncada.  Contiene además paneles explicativos, objetos y fotos.

Tienen documentos relacionados con el asalto al Hospital Civil Saturnino Lora y los hechos ocurridos el 26 de julio de 1953 también muestran datos biográficos, fotos y pertenencias de Abel Santamaría y sus compañeros.

Paneles fotográficos que reflejan las condiciones económicas políticas y sociales que existían en la pseudo República, exponen los seis aspectos fundamentales planteados por Fidel Castro en el Programa del Moncada, como la Vivienda, el Desempleo, la Tierra, la Industria, la Salud y la Educación; además de otros valiosos documentos.

Se conserva la forma original de la habitación  8 de los Pensionistas, se caracterizaba por el pago de la habitación, la alimentación y atención médica. Expone mobiliario particular de estas habitaciones en su forma original. Ahí fue detenido el Doctor Mario Muñoz Monroy cuando prestaba asistencia médica a los heridos en la acción.

Igualmente la antigua sala de las enfermeras. La misma tiene un valor extraordinario, en ella fue juzgado Fidel Castro por los hechos del Moncada. Posee los muebles de la época y el ambiente original en que se celebró el juicio. Se expone en vitrina la Toga auténtica utilizada por el abogado y líder del Movimiento Revolucionario Fidel Castro al pronunciar su alegato de auto defensa conocido como La Historia me Absolverá.

“Este año, como casi siempre ocurre en esta etapa cercana al 26 de julio, está siendo reparada la instalación, no como la del 2013 que fue capital.  En coordinación con el Conservador del la Ciudad,  se remoza la fachada y los pasillos exteriores, igualmente se repara el desconchado de algunas de las paredes”, explica Mónica López Durán, directora del “Abel Santamaría”, quien también acotó que en esta misma semana abrirá sus puertas para todos los que quieran asistir en esta etapa veraniega a encontrarse con la historia.

Al decir también de la directiva, actualmente existen cosas novedosas como el nuevo guión que se ha implementado, el diseño de los paneles que cambian de color según la temática, y los nombres completos de los 32 hombres que fueron sancionados finalmente. “La gente sabe que el segundo nombre de Fidel es Alejandro y que lo usa incluso como seudónimo pero se asombra al ver el Modesto de Raúl, por ejemplo.”

Cada año el museo convoca los concursos Abel entre nosotros  y Haydee en la memoria, en los cuales los estudiantes  pueden participar en diferentes manifestaciones artísticas como  composición literaria vinculada con la historia, poesía, artes plásticas, pintura y dibujo.

El héroe a mártir

Este hospital era un lugar clave para el asalto del Cuartel Moncada, las acciones que se efectuaron desde allí estuvieron lideradas por Abel Santamaría Cuadrado.

Al fracasar la acción armada fue hecho prisionero por las fuerzas del gobierno, junto con varios  compañeros, los llevaron a un hospital, a curar sus heridas para evitar que murieran y después los llevaron a las mazmorras del Regimiento #1.

Los militares querían que confesara el nombre del jefe del movimiento y sus planes, pero Abel guardó silencio al igual que los demás. Primero lo golpearon, después le quemaron los brazos y en un acto de barbarie sin parangón le vaciaron un ojo. Pero Santamaría no dijo una palabra ni profirió una queja. Finalmente lo asesinaron.

Tanto Abel Santamaría como los demás compañeros habían salido con vida del hospital: esos fueron los primeros asesinatos a prisioneros, el 26 de julio de 1953. La muerte de Santamaría fue un duro golpe para el movimiento revolucionario que se estaba iniciando en Cuba.

Este lugar de la ciudad es un encuentro obligatorio para entender  los sucesos que reiniciaron la Revolución cubana y de cómo nació, sigilosa pero desafiante, en el alma popular un sentimiento común de rechazo a la tiranía batistiana y a la injusticia. Cuba necesitaba un renacer.

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