El filo de los recuerdos necesarios

Categoría: Historia
Escrito por Roque Vila
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primera carga al machete en cuba

La carretera central se alarga ante mis ojos y desanda por los bordes que limitan el territorio de Granma con la provincia de Santiago de Cuba, cada vez el espejo del chofer proyecta más el verde circundante y el sol nos delata la entrada al espacio indómito, con ese nivel de calor al que nos hemos adaptado por tradicional costumbre los que nacimos por estos lares.


La imagen de varios campesinos dirigiéndose a los campos, es captada por el lente de la cámara, todos diferentes, apresurados algunos, a caballo o con sombrero otros, cada cual con sus particularidades, pero todos con un solo denominador común, el machete a la cintura.
Cuando el machete se hizo habitual entre los andaluces, nunca previeron que años después se convertiría en una de las peores pesadillas para el ejército español en las recién encontradas tierras americanas.
Es algo difícil precisar la primera vez que fue utilizado como arma de combate, pero es casi seguro que alcanzó su más alto grado como arma en los campos cubanos.
El caserío de Pinos de Baire, fue el escenario, allí la columna española de más de 700 hombres al mando del coronel Quirós provenientes de Santiago de Cuba, avanzaba indetenible hacia la ciudad de Bayamo, apoyándose en su poderío militar.

Una vez allí son detenidos y obligados a retirarse por una fuerza nunca antes vista. Los peninsulares acostumbrados al combate desigual que les ofrecían los patriotas cubanos, menos preparados en el arte de la guerra, quedan sorprendidos ante la fuerza y destreza mostradas en el uso del machete.
EL 4 de noviembre de 1868 nacía ante ellos el arma a la que ni los fusiles podían detener y que durante varios días inmovilizó a la tropa del general Quirós, debido a la hostilidad constante del grupo de patriotas dirigidos por el dominicano Máximo Gómez.
Ya poco importaría para aquellos valerosos cubanos inmersos en la lucha las pocas armas de fuego o la falta de destreza en su uso. El usual instrumento de trabajo había despertado en sus manos, para solo descansar cuando el enemigo dejara de pisar suelo cubano.
En la Cuba de hoy los machetes dan paso a las ideas, que forman uno de los bastiones más fuertes de toda la historia de la resistencia en el mundo contemporáneo, pero los machetes continúan alertas, prestos a defender la gloria de tantos años de lucha.
En la entrada al poblado de Baire se levanta el monumento a la Primera Carga al Machete, una mano gigante alzando el instrumento devenido por necesidad en arma de combate, se mantiene como un recuerdo constante para todos aquellos que pretenden inmiscuirse en nuestros destinos, como diría el General Maceo, unos de los legendarios exponentes del uso del machete: “El que intente apropiarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo abnegado en sangre sino perece en la lucha”.

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