Guillermón, guiado siempre por su patriotismo

Categoría: Historia
Escrito por Luis Sánchez del Toro
Visto: 2016

Moncada
José Guillermo Moncada Veranes --uno de los héroes más sobresalientes de las gestas independentistas cubanas en contra del
colonialismo español--, constituye un héroe legendario de las luchas por la independencia y uno de los jefes más populares.


Hábil en el empleo del machete, retó y derrotó en los campos de batalla a varios oficiales españoles reconocidos como excelentes esgrimistas. Sus compañeros de armas lo llamaban Guillermón, por su estatura y coraje en las batallas.
Hijo de una familia negra muy pobre, estuvo entre los primeros en incorporarse a las filas insurrectas en 1868 y gracias a su valentía ascendió a General del Ejército Libertador.
Nació en la ciudad de Santiago de Cuba, el 25 de junio de 1838. Las primeras letras las recibió del maestro Francisco Fernández Rizo y más tarde aprendió el oficio de carpintero aserrador. En su juventud, en los carnavales santiagueros organizó la comparsa Los Brujos de Limones, sirviendo de bastonero. En esos años conoció a los hermanos Maceo y a Quintín Bandera, albañil en El Cobre.
A inicios de noviembre de 1868 se incorpora a la Guerra de los Diez Años a las órdenes del comandante Antonio Velázquez (Monzón). Se destacó en el ataque a Santiago de Cuba y en la destrucción de varios puentes de ferrocarril en el tramo Santiago-Maroto, acciones por las cuales fue ascendido a cabo.

Otras acciones combativas distinguieron la vida de Guillermón, a quien paulatinamente le confieren los grados de sargento, alférez y más tarde nombrado jefe de la escolta del coronel José Policarpo Pineda (Rustán), bajo las órdenes del general
de brigada José María Aurrecoechea, jefe del Estado Mayor de la División Cuba.
En julio de 1870, queda como jefe del Quinto Batallón, después de reorganizada la División Cuba por su nuevo jefe, el mayor general Máximo Gómez. En ese período participó en los combates de La Curia, Cueva de Bruñí y Ti Arriba el 23 de octubre de 1870; en este último recibió una herida de bala en el pecho. Sus permanentes acciones combativas lo integran al destacamento que organizó el general Gómez para invadir Las Villas. En febrero de 1878 se destacó en el combate de la Llanada de Juan Mulato contra el Batallón Cazadores de Madrid y en el camino de San Ulpiano, enfrentando al Batallón de San Quintín.
Rechazó el Pacto del Zanjón para convertirse en uno de los hombres de la Protesta de Baraguá el 15 de marzo de 1878, junto al General Antonio Maceo. El gobierno provisional del mayor general Manuel de Jesús Calvar lo designó jefe de la División de Guantánamo, con grado de general de brigada, para continuar la guerra. Depuso las armas el
10 de junio de 1878.
Durante su participación en la Guerra Chiquita, Guillermón, fue uno de los protagonistas de los sucesos de Santiago de Cuba el 26 de agosto de 1879, donde inició la Guerra Chiquita. Calixto García, siendo presidente del Comité Revolucionario Cubano lo designó jefe de las fuerzas del centro y sur de la provincia de Oriente, con grado de mayor general.
Libró algunas acciones en la región de Guantánamo, comprendiendo que la causa estaba perdida, junto con el entonces general de brigada José Maceo, realizó el Acuerdo de Confluentes, mediante el cual capituló el 2 de junio de 1880.
Después de embarcar hacia Jamaica, los españoles lo apresaron traicioneramente en alta mar y condujeron a Puerto Rico, de donde lo remitieron a España y a las Islas Baleares. En 1886 lo amnistiaron.
Regresó a Santiago de Cuba el 22 de septiembre de ese año. Participó en los preparativos del plan Gómez-Maceo (1884-1886), en sus postrimerías, y en la Conspiración Paz del Manganeso (1890). Por sus actividades subversivas, del 1 de diciembre de 1893 al 1 de junio de 1894, el régimen español lo mantuvo preso en el cuartel Reina Mercedes, de Santiago de Cuba.
Tras el cautiverio supo de la creación del Partido Revolucionario Cubano; la obra de Martí, y se puso a conspirar en espera de la hora en que había nuevamente de tomar el camino de la manigua.
Durante la Guerra Necesaria, a pesar de hallarse gravemente enfermo, acudió al llamado de Martí el 24 de febrero de 1895.
Dos días antes del 24 de febrero de 1895, Guillermón, con conocimiento de la orden de levantamiento, se echó al monte en compañía del pulcro Rafael Portuondo Tamayo, joven de lo más distinguido de Santiago de Cuba, después general de la Revolución.
José Martí lo designó jefe de la provincia oriental durante la preparación de la Guerra de 1895. Después de dar la orden de
alzamiento a la región Este de la provincia, Guillermón se dirigió a Alto Songo, donde se alzó al amanecer del 24 de febrero.
Ya la tuberculosis, mal que contrajera en las cárceles españolas, estaba en fase terminal. Sintiendo la proximidad de la muerte, confió la jefatura de su región al mayor general Bartolomé Masó, reunió a su  Estado Mayor y le entregó el mando de las fuerzas a él subordinadas directamente, al coronel Victoriano Garzón.
Murió en el campamento de Joturito, en Mucaral, barrio de Florida Blanca término municipal de Alto Songo, el 5 de abril de ese mismo año.
El general Enrique Collazo escribiría luego sobre el papel desempeñado por Guillermón en los inicios de la Guerra del 95:
"Guillermo Moncada, en Cuba, poco podía hacer, era un moribundo que venía en cumplimiento de su palabra, y guiado por su patriotismo a morir a la sombra de su bandera."

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