A sus 82 años, René Pavón García, un combatiente santiaguero de la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista en la última etapa de la liberación nacional, recuerda con nostalgia la muerte de su hermano Héctor, la tarde del 10 de abril de 1958, en ocasión de la huelga general revolucionaria, que como sentenciara el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz:
“…Aquellos hechos no sólo constituyeron un ejemplo extraordinario de heroísmo, constituyeron también un ejemplo de cómo un pueblo revolucionario es capaz de recuperarse de cualquier revés”.
Fue un momento muy duro, rememora René a 59 años de ese acontecimiento en que un grupo de jóvenes revolucionarios se lanzaron a las calles de la ciudad de Santiago de Cuba, cumpliendo la orden de huelga: en esa ocasión se perdieron 19 valiosas vidas. Muchos de ellos, en lucha abierta contra la fuerza represiva, lograron que una buena parte del comercio permaneciera paralizado.
“Su estructura fue férrea, su actitud varonil, su profesión servir a la Patria. Inolvidable hermano, te has separado pero sigues viviendo en mi corazón…
Así escribió René en un poema dedicado a su hermano Héctor Pavón García, quien estaba entre los heroicos combatientes caídos en esa acción revolucionaria. En plena huelga, cuando se disponía junto a otros dos compañeros a realizar nuevos trabajos, muere en un desigual combate protagonizado en la intersección de las calles de San Fernando y Carlos Dubois, donde carros patrulleros del régimen de Batista le montan una encrucijada.
Tenía este joven luchador clandestino solo 21 años, acabados de cumplir el 15 de febrero. Desde muy pequeño se reveló como rebelde y enemigo de lo mal hecho, rasgos que lo distinguen y lo llevan tempranamente, con solo 18 años a integrarse a la lucha revolucionaria, a las filas del Movimiento 26 de Julio junto con el comandante René Ramos Latourt (Daniel), Orlando Regalado y otros sobresalientes combatientes clandestinos.
Sus estudios primarios en la Escuela Pública # 5 y la Superior # 20, así como también su ingreso en el Instituto de Segunda Enseñanza, forjaron su carácter, espíritu de justicia y odio al oprobioso régimen, de ahí que en el cuarto año de Bachillerato se integre a laborar en la Compañía Cubana de Electricidad, en la Planta de Santiago de Cuba.
“Mi recuerdo es que te encuentres bien, eres el elegido, seguiré trabajando como revolucionario por tú ejemplo, tu memoria; serás para mi una gloria…
Su participación fue activa en la Huelga de Abril, nos comenta René, quien a pesar de sus años y estar jubilado, se mantiene laborioso en el departamento de Contabilidad de la sede del Comité Provincial del Partido, donde además funge como activista y presidente de la Asociación Nacional de Economista y Contadores (ANEC).
Manifiesta, el también miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), que él era el mayor de tres hermanos muy unidos en ideales, convicciones éticas, morales y revolucionarias por lo que eran identificados como “Los Tres Villalobos”. A mi me seguía Héctor y después estaba Jorge, quien era el menor.
Héctor, cumplió numerosas misiones del M-26-7 y por su permanente actividad revolucionaria, valientes acciones y responsable trabajo fue nominado como jefe de grupo.
Entre los mártires santiagueros caídos en esta acción del 9 de Abril, ya sea en días anteriores como posteriores, figuran además Eugenio Nogués Vera, Antonio Robert, Sixto Efraín Medina, Roberto Ramos Campos, Alberto Sánchez Fernández, Miguel Genaro Vázquez Dinza, José Cuevas Mustelier, Miguel Á. Díaz Mejías…
“… y vivirás siempre te querré, hermano tu memoria siempre vivirá y seré agradecido de ti hermano y de Fidel.”
Grandes esperanzas de triunfos habían sido confiadas a esta Huela. Se esperaba que la paralización de la vida económica del país y el estallido de grandes acciones insurreccionales en los principales centros de la nación, hicieran saltar en pedazos la tiranía y pondrían fin a su odioso régimen; sin embargo diversas causas impidieron lograr esos propósitos.
La huelga de abril fracasó, no obstante provocó un cambio brusco en la situación de la guerra; pues al concluir esta, las fuerzas que operaban en el llano y las del Tercer Frente Oriental, regresaron a la Sierra Maestra para repeler la ofensiva de la dictadura. En julio de 1958, las fuerzas rebeldes lograron contener dicha ofensiva, acción que se corona con la Batalla del Jigüe.
El Comandante en Jefe Fidel Castro expresó:
“La huelga del 9 de abril precipitó la victoria, pero la huelga misma, la precipitó Santiago de Cuba, cuando Frank País, más vivo que nunca emergió de entre la muchedumbre que asistió a su entierro y ordenó la huelga general”.