Pobladores de Santiago de Cuba se reunieron en El Escandel para rememorar el liderazgo y autoridad de Fidel Castro cuando en esta serranía en 1958 se reunió con altos jefes del ejército de Batista para planificar la rendición del enemigo y entrar triunfal a la capital oriental.
Cuentan historiadores de este sitio que la entrevista entre el líder de los barbudos y el Coronel Rego Rubido se llevó a cabo el primero de enero de 1959, cuando ya el dictador Fulgencio Batista había huido cobardemente del país.
El coronel Rego Rubido se encontraba en esos momentos al frente de la guarnición del Cuartel Moncada, en sustitución de Cantillo que estaba en La Habana al frente del intento golpista fallido, y contemplando la situación decidió aceptar la propuesta de Fidel.
En esta reunión Rego Rubido se mostró dispuesto a entregar la ciudad, pero quería que su decisión estuviera apoyada por la oficialidad del Moncada, lo que motivó que el Comandante Raúl Castro se ofreciera para acompañarlo hasta la propia guarida del dictador.
Según recogen bibliografías digitales, en el propio despacho del jefe del regimiento Raúl exhortó a la oficialidad reunida a poner fin al derramamiento de sangre y a la lucha fratricida, cuando ya los principales culpables abandonaban el suelo de sus fechorías. De pronto Raúl, al concluir sus palabras, como para doblegar completamente a los que les escuchaban, arrancó de la pared los retratos de Batista y Tabernilla —jefe del ejército batistiano—, que colgaban a sus espaldas. Los militares conmocionados levantaban sus armas y vitoreaban a la Revolución.
Así cayó el Cuartel Moncada y de esta forma la reunión de El Escandel constituyó un eslabón importante en la entrada de los rebeldes a la ciudad de Santiago de Cuba, donde ese mismo día, en horas de la noche, vio florecer el triunfo de la Revolución Cubana, guiada por su invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.