Pepito, Tony y Otto cumplieron la palabra empeñada con Fidel

Categoría: Historia
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Pepito Tey Tony Aloma Otto ParelladaPepito Tey, Tony Alomá y Otto Parellada formaron parte de la generación que siguió a Fidel en su llamado de lucha por la definitiva independencia y por eso entregaron su vida el 30 de noviembre de 1956, en el levantamiento de Santiago de Cuba, una ciudad a la que vuelve hoy la tristeza con la desaparición física del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, y en la que se reafirma el compromiso de fidelidad a su legado histórico. 

Muy cercanos los tres a Frank País, alma y guía de esa acción armada que debía apoyar el desembarco de los expedicionarios del yate Granma, cumplieron con la palabra empeñada en la patriótica jornada.    

En el asalto a la antigua estación de la policía, en la llamada Loma del Intendente, regaron con su sangre las calles de esa barriada, precisamente, donde Fidel pasó parte de su niñez en Santiago de Cuba, entre los años 1931 y 1933.    

José Tey Saint Blancard (Pepito), quien cumpliría 24 años el dos diciembre de ese año, estudió en la Escuela  Normal para Maestros de Oriente, donde se unió a Frank País en la lucha estudiantil.    

Matriculado ya en la Universidad de Oriente en Pedagogía, continuó su quehacer en el Movimiento 26 de Julio y puso su vivienda a disposición del entrenamiento en el manejo de las armas.     
   
Muy alegre y entusiasta era Antonio Alomá Serrano (Tony), de 29 años, quien solía acudir como muchos jóvenes de su época a la antigua Placita de Crombet, llamada después del triunfo Placita de los Mártires, en la calle Santo Tomás.    

El asalto al Cuartel Moncada despertó en él las ansias de libertad y desde entonces se enroló en la causa, siendo su hogar refugio de armas y otros pertrechos.     
Vestido con el uniforme verde olivo, murió sin conocer a su hija, aún en el vientre de la madre.    

Otto Parellada Hechavarría, de 28 años, fue otro de los caídos esa mañana en que la ciudad se llenó de gloria.    

Después del asalto al "Moncada" mantuvo estrechas relaciones con Frank, junto al cual organizó el Movimiento 26 de Julio en la clandestinidad y desplegó una intensa  actividad en la preparación y ejecución de sabotajes.    

En 1954 sufrió prisión al ser sorprendido cuando planeaba uno en la carretera de Ciudamar.

Tenía la encomienda de atacar la estación de policía por la retaguardia para apoyar el grupo que iría por el frente con Pepito y Tony.    

Durante un desigual combate, balas enemigas apagaron la vida de los tres intrépidos, valientes y audaces jóvenes, pertenecientes a la generación que defendió el ideario de Fidel.  

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