Este día fueron inhumados los restos del Che y otros combatientes de la guerrilla boliviana. Alrededor a las nueve de la mañana, bajo un impresionante silencio de la multitud que colmó la explanada y áreas circundantes, comenzó la ceremonia solemne con la entrada de siete armones de artillería con los restos del Comandante de América y los guerrilleros que fueron traídos a Cuba: Alberto Fernández Montes de Oca, Carlos Coello, Rene Martínez Tamayo, Orlando Pantoja, el boliviano Simón Cuba y el peruano Juan Pablo Chang, hasta colocarse frente a la tribuna del complejo monumental.
Tras las palabras de Fidel Castro se procedió al traslado de los restos de los siete héroes hacia el mausoleo, ubicado en la parte trasera del complejo monumental. Junto a los familiares se encontraban Fidel Castro, Raúl Castro y el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés.
Una vez concluida la ceremonia de colocación de los restos mortales de los guerrilleros en sus nichos, Fidel Castro encendió la llama eterna, que significa la inmortalidad de los combatientes. A continuación del toque de silencio del corneta, se escucharon las notas del Himno Nacional y 21 salvas de artillería en honor de los caídos.
Finalmente, el acto concluyó con una revista militar con representantes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina, de los combatientes de Girón, de la lucha contra bandidos, internacionalistas, de las tropas regulares de las FAR, del MININT, de las MTT y de las Brigadas de Producción y Defensa.
En la ceremonia Fidel expresó: “Con emoción profunda vivimos uno de esos instantes que no suelen repetirse. No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos.
“Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria.
“Más grande será su figura cuanta más injusticia, más explotación, más desigualdad, más desempleo, más pobreza, hambre y miseria imperen en la sociedad humana.
“Más se elevarán los valores que defendió cuanto más crezca el poder del imperialismo, el hegemonismo, la dominación y el intervencionismo, en detrimento de los derechos más sagrados de los pueblos, especialmente los pueblos débiles, atrasados y pobres que durante siglos fueron colonias de Occidente y fuentes de trabajo esclavo.
“Más resaltará su profundo sentido humanista cuantos más abusos, más egoísmo, más enajenación; más discriminación de indios, minorías étnicas, mujeres, inmigrantes; cuantos más niños sean objeto de comercio sexual u obligados a trabajar en cifras que ascienden a cientos de millones; cuanta más ignorancia, más insalubridad, más inseguridad, más desamparo…
“Más descollará su ejemplo de hombre puro, revolucionario y consecuente (…) Che fue un verdadero comunista y hoy es ejemplo y paradigma de revolucionario y de comunista.
“Che fue maestro y forjador de hombres como él. Consecuente con sus actos, nunca dejó de hacer lo que predicaba, ni de exigirse a sí mismo más de lo que exigía a los demás.
“Un combatiente puede morir, pero no sus ideas (…) Ahora no está en La Higuera, está en todas partes, dondequiera que haya una causa justa que defender (...) Che está librando y ganando más batallas que nunca.
“¡Gracias, Che, por tu historia, tu vida y tu ejemplo! ¡Gracias por venir a reforzarnos en esta difícil lucha que estamos librando hoy para salvar las ideas por las cuales tanto luchaste, para salvar la Revolución, la Patria y las conquistas del socialismo, que es parte realizada de los grandes sueños que albergaste!
“Para llevar a cabo esta enorme proeza, para derrotar los planes imperialistas contra Cuba, para resistir el bloqueo, para alcanzar la victoria, contamos contigo.
“Como ves, esta tierra que es tu tierra, este pueblo que es tu pueblo, esta revolución que es tu revolución, siguen enarbolando con honor y orgullo las banderas del socialismo.
“¡Bienvenidos, compañeros heroicos del destacamento de refuerzo! ¡Las trincheras de ideas y de justicia que ustedes defenderán junto a nuestro pueblo, el enemigo no podrá conquistarlas jamás! ¡Y juntos seguiremos luchando por un mundo mejor!
“¡Hasta la victoria siempre!”
El 17 de octubre de 1997, fueron inhumados los restos del Che y otros combatientes de la guerrilla Boliviana, en la Plaza Ernesto Che Guevara, ubicada en la ciudad de Santa Clara, capital de la provincia de Villa Clara, al centro de la isla de Cuba. Luego de haber permanecido 30 años en una fosa común anónima, cavada en una zanja de Valle Grande, Bolivia.
Desde el mismo año de su asesinato, el 8 de octubre de 1967, en Bolivia, el gobierno cubano comenzó la investigación tendente al hallazgo de los restos del Che Guevara y sus compañeros, sin mayores resultados.
En 1995 viajó a Bolivia el doctor Jorge González Pérez, entonces director del Instituto de Medicina Legal de Cuba, dando inicio al proceso que concluiría con el hallazgo de los restos del Che en 1997.
Entre diciembre de 1995 y marzo de 1996, se habían hallado los restos de cuatro compañeros que habían muerto en el combate del 14 de octubre de 1967 en Cajones. De los 36 cadáveres, 23 estaban enterrados en Valle Grande y 13 en otras zonas.
Finalmente es trasladado a Cuba, donde es recibido masivamente por elpueblo de la isla. El periódico Granma en su edición del sábado 12 julio de 1997, informaba a los cubanos: "Identificados los restos del Comandante Ernesto Che Guevara".
Habían transcurrido unos 30 años de su asesinato en Bolivia. Luego de unos meses de custodia transitoria en la sala Granma del MINFAR, el 17 de octubre de ese propio año fueron inhumados los restos en el mausoleo construido en la Plaza Ernesto Che Guevara, de Santa Clara.