Dispositivos magnéticos: Tecnología probada a la que le hemos hecho un desaire

Categoría: Ciencia
Escrito por YANET ALINA CAMEJO FERNÁNDEZ
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dispositivos“La ciencia es muy difícil de vender, porque uno tiene que convencer al comprador de que tendrá numerosos resultados, lo que a largo plazo, y eso es lo más difícil”. Así escuché, en un evento científico, el criterio de una investigadora del territorio, quien me explicó las causas de por qué su opinión.

Y puede que tal afirmación resulte un poco contradictoria cuando, en estos momentos de crisis ambiental, urge un mayor uso de la innovación, la tecnología y los adelantos científicos.

Pongo como ejemplo el sector de la Agricultura y la aplicación de dispositivos magnéticos en este ramo.

Cuantiosos beneficios económicos, sociales y medioambientales tiene esta tecnología promovida por el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado (CNEA), único de su tipo en el país, y especializado en la investigación y aplicación del electromagnetismo en la industria, la medicina, la agricultura y el medio ambiente.

Pero ¿qué son los dispositivos magnéticos?

Según expertos, los dispositivos magnéticos son circuitos de imanes permanentes de tierra rara, muy ligeros; no consumen energía eléctrica; tienen un tiempo de vida útil muy larga; no requieren operario para su mantenimiento y resisten temperaturas altas.

Elizabeth Isaac Alemán, directora de Ciencia e Innovación del CNEA informó que la aplicación de los campos magnéticos en la agricultura son investigaciones que se han realizado desde hace mucho tiempo:

“Nuestro centro comenzó los primeros estudios a nivel experimental en una parcela de 24 canteros, que tenemos aquí, en los cuales fueron realizados los primeros ensayos con cultivos de ciclos cortos: cebolla zanahoria y ajo porro.

“Comenzamos a evaluar la acción del agua tratada magnéticamente en esos cultivos con muy buenos resultados.

“En los años 1998-99 empezó a visualizarse en Santiago de Cuba la implementación de las Casas de Cultivo Protegido -sistema agrícola de primer mundo-, el cual era idóneo para probar la tecnología que estábamos obteniendo, porque tienen todos los parámetros controlados: temperatura, humedad relativa, sistema de riego…

“Los primeros ensayos con la introducción del tratamiento magnético en los sistemas de riego comenzó en el 2000, a través de un proyecto financiado por la Delegación Provincial del CITMA, iniciándose en San José, en la carretera de Siboney, y en la agropecuaria MININT, al lado de Tropicana.

“Comenzamos a evaluar rigurosamente, en pepino y tomate, parámetros como longitud del tallo, crecimiento de las plantas, cantidad de flores y frutos por plantas, y rendimiento.

“Llegamos a tener un incremento de más de un 20 % de la producción y se demostró que la implementación de la tecnología era factible.

“De ahí lo aplicamos en organopónicos con resultados muy favorables. Evaluamos también en sistemas de producción rústica en la montaña, donde no hay técnicas de riego sofisticado, sino por gravedad, comprobándose lo mismo.

“Entonces dimos el salto de la parte experimental y evaluativo, a la validación como un sistema completo de producción.

“Surge entonces, en 2005, un segundo proyecto que duró cinco años, con la validación de la tecnología a escala productiva, la cual se aplicó en las Casas de Cultivo Tapado, ubicadas a la entrada de Santiago de Cuba por la autopista, más conocido este lugar como Campo Antena.

“Allí se colocaron 24 magnetizadores con una amplia repercusión, fundamentalmente en los trabajadores, porque el productor como tenía más rendimiento, era más dinero para su bolsillo, y se sentían muy satisfechos, se incrementaban los cultivos, las plantas crecían más sanas y también se disminuían las incidencias de plagas.

“Estos productos, de primera calidad, eran los que se vendían para el turismo, y a los mercados agropecuarios. Al final había un beneficio económico, social y ambiental.

“Después se hicieron muchos esfuerzos para tratar de generalizar esta tecnología en todas las Casas de Cultivo Protegido del territorio, pero fue en vano. Claro está, como proyecto, los magnetizadores fueron donados a Campo Antena, pero para generalizarlos era necesaria su comercialización. Y es ahí donde comienzan las trabas”, dijo finalmente Isaac Alemán.

Actualmente, en ese sistema productivo no funciona ningún dispositivo porque, entre otras razones, se perdieron algunos con el paso del huracán Sandy por territorio oriental.

Debido al impacto que tiene el uso de esta tecnología a escala mundial y nacional -en otras provincias cubanas-, el CNEA realiza numerosos esfuerzos para tratar de expandirlo a entidades y productores de Santiago de Cuba.

Rebeca Conde García, directora de Transferencia de los Resultados de la Investigación del CNEA, explicó que comercializan los dispositivos tanto para el sector estatal como cuentapropista, y que, el año pasado, exportaron los primeros cien, introducidos con éxito en la empresa Proeza, radicada en el estado mexicano de Puebla, para el cultivo de hortalizas y vegetales, y la industria beneficiadora de esos productos.

“Sin embargo, con mucho pesar, no hemos logrado que esta tecnología sea aplicada en nuestros campos”, puntualizó Conde.

“Para su extensión nos apoyamos en la dirección provincial del FORUM, para a través de este, motivar la aplicación de la tecnología en todos los lugares donde sea posible.

“Hemos tratado de llegar a Laguna Blanca, a Segundo Frente, al organopónico La República, a las cooperativas, Cultivos Varios, Casas de Cultivo Tapado, y nada.

“En conversaciones con campesinos, a consideración de estos, si las instituciones estatales no lo están aplicando, ellos no sienten motivación en invertir para aplicar la tecnología.

“Creemos que hay un mecanismo que pasa por el tema de financiamiento.

“Las personas conocen la ventaja de la aplicación porque han trabajado con la tecnología. Habría que preguntarle al productor por qué no lo aplica, a la sesión de Cultivos Varios, a la Agricultura Urbana, al Delegado, por qué no propicia un intercambio para, de conjunto, trazar políticas y estrategias”, expresó finalmente Conde García.

En entrevista realizada a Mirtha Bueno Martínez, especialista que atiende la actividad de Ciencia y Técnica en la Delegación Provincial de la Agricultura, comentó:

“Con respecto a la utilización de los magnetizadores en el sector, la situación existente es que hay que venderle los dispositivos a las estructuras, o sea, a la UBPC, CCS, CPA, y a los productores particulares, que son los que tienen la tierra.

“Además hoy en día, viendo el precio de los dispositivos, ha sido muy difícil su implementación, porque son costosos; tienen componente en divisa que en ocasiones las empresas no poseen.

“Estos equipos se han empleado en Casas de Cultivo Protegido con muy buenos resultados, pero a los productores hay que demostrarles que verdaderamente esa tecnología es eficaz.

“En reuniones, que ya se han efectuado con los compañeros del CNEA, se ha llegado a un acuerdo de que ellos, conjuntamente con Agricultura Urbana –que realizan recorridos de forma mensual por todo el territorio- realicen una capacitación a los productores individuales, para que, ciertamente, conozcan que la tecnología es importante y eleva los rendimientos.

“Nosotros estábamos proponiendo ponerlo en el plan de capacitación para 2016, para, de conjunto con el CNEA, desarrollar los seminarios y talleres de formación de productores individuales, que son los que comprarían los magnetizadores”, destacó Bueno.  

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