Por el manejo sostenible del suelo

Categoría: Ciencia
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suelosLa protección, conservación y manejo sostenible de los suelos es disposición fundamental para lograr una soberanía alimentaria. Según investigaciones recientes, más del 40% de las tierras cubanas están en estado de degradación de una u otra manera, por erosión, mal manejo y contaminación.

Enfocados a recuperar este vital recurso el Instituto de Suelos en la provincia de Santiago de Cuba desarrolla una serie de acciones que permiten reducir el impacto negativo de la erosión y propiciar un mayor rendimiento de la productividad.   
     
El Ing. Rodolfo Rafael Trejo Del Pino, especialista de la Dirección Provincial del Instituto de Suelo en Santiago de Cuba informó a Sierra Maestra que la misión fundamentalmente está orientada al estudio y clasificación de los diferentes tipos de suelo en el territorio, en función de su agroproductividad para el establecimiento y desarrollo de diferentes cultivos.

“La topografía de la región tiene como característica general que es mayoritariamente montañosa en más del 60%, las cuales se utilizan en la siembra del café y en la forestal. El resto, alrededor del 34 %, se explota esencialmente en lo que es cultivos varios, caña de azúcar y la ganadería”, explicó Trejo.

“Como institución regulamos, a partir del Decreto 169, el control, uso y conservación de los suelos, a través de investigaciones que recogen las clasificaciones respecto a descripciones y valoraciones de los factores limitantes que estos poseen, en función de darle una categoría con relación a su explotación”, puntualizó.

“Nos referimos fundamentalmente, a lo que le llamamos, el valle central de la provincia que abarca desde La Maya hasta Contramaestre y la llanura del Cauto, desde la parte norte de Contramaestre y Mella, que es donde generalmente están los mayores polos productivos del territorio”, argumentó.

Auspiciado y dirigido por la dirección nacional, existe un programa encaminado a la aplicación e instrumentación de un grupo de medidas de conservación de suelos para tratar de preservar y en ocasiones mejorar su estado.   

“Este financiamiento se distribuye tanto para la parte estatal como privada, y algunos productores individuales, donde con sus medios propios, fundamentalmente en la zona montañosa, implementan medidas agrotécnicas como la aplicación de barreras muertas y vivas a determinada distancia, en función de la pendiente del terreno, materia orgánica, la siembra en contorno y en curva de nivel, subsulación del suelo, entre otras para reducir el impacto negativo de la erosión y propiciar un mayor rendimiento de la productividad”, dijo finalmente.      

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