Universidad de Ciencias Médicas, baluarte santiaguero
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- Categoría: Ciencia
- Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
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Santiago de Cuba es una ciudad con mucha historia e infinidad de atractivos. Cuna de héroes y heroínas, esta tierra ha formado también numerosos profesionales de las distintas esferas de la sociedad.
Destacan los deportistas, los maestros, y sobre todo los trabajadores de la salud. En este sentido, la Universidad de Ciencias Médicas (UCM) de nuestra localidad oriental, tiene un papel determinante en la graduación de más de 15 mil profesionales entre médicos, psicólogos, enfermeros, estomatólogos, tecnólogos, y otros.
Se incluye, además, el adiestramiento de unos 600 extranjeros como parte de la proyección solidaria de nuestro país; más de dos mil especialistas; sin mencionar que esta universidad, la segunda de importancia en el país, cuenta con un experimentado cuerpo de profesores e investigadores.
El Dr. Juan Enrique Yara Sánchez, graduado en 1970 del referido centro de altos estudios, es especialista en Angiología y Cirugía Vascular, y fungió varios años como profesor titular y consultante, de esta última especialidad. Sobre la UCM comenta:
“Puedo decir que formé a la mayoría de los angiólogos de nuestra provincia, y además examiné a los especialistas desde Camagüey hasta Baracoa. Pero lo que nunca olvidaré de mi universidad, es el grupo con que estudié. Todos teníamos un inmenso amor por la carrera y estudiábamos como verdaderos locos. Queríamos ser los mejores, y muchos lo lograron.
“Tuve también profesores inolvidables como Roca, recientemente fallecido; que era una enciclopedia dentro de un hombre muy humilde. Sus conocimientos, pero sobre todo su ejemplo, fueron sustanciales en mi profesión. El profesor Pino Núñez, por otro lado, con una pedagogía increíble, explicaba fácilmente lo más difícil, igualmente era un hombre muy sencillo.
“Algo curioso es que pasados los años lo operé exitosamente de un problema circulatorio. Pero antes, me examinó de anatomía (en lo que él era profesor) de la zona en que operaría. Cuando terminó su sorpresivo examen, me dijo con mucho cariño: - Está bien ´Yarita´, puedes operarme”.
Nadie que haya estudiado en esta Universidad de 54 años, dejará de recorrer mentalmente los pasos diarios que dio durante seis de los años más difíciles pero necesarios de sus vidas, para aprender a curar, si no a aliviar, o al menos confortar.


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