“Toda la Patria está en la mujer: si ella falla morimos, si ella nos es leal, somos”
José Martí
Como en los grandes acontecimientos de esta nación, la huella de la mujer cubana ha contribuido al éxito de muchas batallas. Y la lucha contra el nuevo coronavirus en Cuba, no ha estado exenta de esta. Las féminas científicas, investigadoras, dirigentes y trabajadoras se han crecido en su labor como profesionales para defender la Patria.
Ejemplo de esto constituye la entrega de la Dra. María del Carmen Ricardo Cobas en la materialización y éxito del ensayo clínico del candidato vacunal CIGB-66 “Abdala”, siendo la investigadora principal para las provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma.
Pero para haber llegado a esta honrosa tarea, María del Carmen acumula más de 30 años de experiencia, primero como especialista de segundo grado en Medicina Interna y máster en Urgencias Médicas, y segundo como internacionalista en la misión médica en la República de Qatar, donde aprendió el protocolo de atención para el manejo de pacientes con la Covid-19, pues allí le cogió la pandemia.
Sin embargo su vocación por ayudar a los más enfermos y el amor hacia la medicina vino de su madre quien era trabajadora del hospital oncológico Conrado Benítez, de la ciudad heroica, y los llevaba a este centro asistencial desde pequeños a ella y sus otros hermanos. Allí se fue formando su pasión por la medicina.
En 1987 se graduó de médico en la facultad número 1 de la Universidad de Ciencias Médicas de esta urbe, haciéndose especialista en Medicina Interna en el Hospital Provincial Saturnino Lora, donde ha trabajado durante muchos años.
En su formación integral contó con la impronta de valiosas personalidades del sector que la marcaron profesionalmente como el Dr. Reinaldo Roca Goderich, padre de la propedéutica clínica para muchos cubanos, el Dr. Noel Moya González, la Dra. María Teresa Cordier, el Dr. Edgar Duharte y el Dr. Orlando Carrera Ruiz.
Durante esos años María del Carmen también se dedicó a la docencia, tanto de pregrado como de post grado, convirtiéndose en profesora auxiliar de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.
En su aval también figuran diversas misiones internacionalistas en países del África Central y en la República de Qatar, donde estuvo estos últimos años.
“El tiempo que estuve en dos naciones del continente africano fue muy lindo, llevaba el programa regional de tuberculosis y enfermos VIH-Sida, además que guardo gratos recuerdos de esos momentos porque me sentí muy identificada con la cultura de esa región, además hice muy buenos amigos y compartí con excelentes colegas, comentó María del Carmen.
“En 2015 fui seleccionada para cumplir misión en Qatar, allí me dediqué al trabajo en las salas de Medicina Interna del hospital cubano radicado en esa nación, una institución que es considerada centro de referencia de buenas prácticas, acreditado internacionalmente por una organización no gubernamental de Estados Unidos.
“En ese sitio los cubanos hacen una labor reconocida mundialmente”, puntualizó.
Con mucha emoción y satisfacción María del Carmen habla de su labor en la República de Qatar, donde llevó la vicedirección docente de ese hospital.
“Tuve muchas responsabilidades relacionadas con el licenciamiento de todas las brigadas médicas cubanas para poder ejercer en ese Estado, la capacitación a través de los cursos de entrenamiento internacionales de apoyo vital: básico, medio y avanzado, y la coordinación y realización de las jornadas científicas.
“Algo que me exigió mucho por el nivel profesional de los delegados fue la coordinación y participación de los tres últimos Fórums del Medio Oriente, eventos de alta calidad y elevado nivel científico.
“A la cita asistían personalidades de esta rama no solo de los países del Golfo sino de todas las naciones del mundo, en los encuentros se discutían temas de actualidad, de calidad en atención y de buenas prácticas clínicas, entre otros, lo que me permitió ganar en conocimiento y experiencia, señaló.
“Cuando inició el nuevo coronavirus nuestro hospital se convirtió en un centro de Zona roja pues manejamos a los pacientes diagnosticados con Covid- 19 en esa región. Allí di mi paso para estar en primera línea en la atención a estos enfermos, aunque seguía siendo la vicedirectora docente”, enfatizó.
Por situaciones personales en su familia María del Carmen decide volver a Cuba, y ya una vez en el territorio nacional se incorpora al trabajo en su querido hospital provincial Saturnino Lora.
Debido a su experiencia en la atención a pacientes con el Sars-CoV-2, en el extranjero, el director del hospital le propone participar en la actualización del protocolo de sospechosos de Covid-19 en la institución y tiempo más tarde le consulta el pedido del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de encontrar un investigador clínico que sea capaz de dirigir un ensayo relacionado con un candidato vacunal contra el coronavirus.
“En aquel momento nadie sabía de la magnitud de lo que estábamos hablando. Sin pensarlo mucho di mi disposición porque entendí que de esta forma contribuía a la búsqueda de soluciones para el control de esa pandemia.
“Esta responsabilidad que asumí, y lo digo en todas partes, me hace sentir muy honrada de ser la investigadora principal del ensayo clínico del candidato vacunal Abdala por la región oriental, especificó María del Carmen.
“Iniciamos en la fase I y II con un equipo de profesionales que fue creciendo y hoy en su mayoría son casi todos jóvenes, investigadores con muchos deseos de hacer, con mucha responsabilidad y que muchos de ellos ya han estado en otros ensayos clínicos de prestigio en esta institución, claro, nunca con la magnitud de este; pero tienen cierta experiencia.
“La fase III ha representado un reto porque es la primera vez que se desarrolla en nuestro territorio santiaguero, oriental, un estudio de esta magnitud, es un ensayo que lleva una estrategia netamente poblacional, que se está llevando a cabo en tres provincias del oriente de Cuba, donde la muestra es de 48 mil voluntarios y siento orgullo coordinar, lo mejor posible, todo este engranaje.
“En esta fase, donde se incorpora la atención primaria, nos permite utilizar las potencialidades que se generan dentro de estos niveles de Salud, porque vinculamos investigadores tanto del nivel primario como secundario convirtiéndonos en un solo sistema.
“Trabajar con el CIGB ha sido algo muy grande por el prestigio de la institución con más de 30 años de experiencia en la obtención de productos innovadores, además en todo momento contamos con su equipo de monitores (científicos) que son nuestros hermanos en esta investigación porque han convivido con nosotros por más de cinco meses y sienten los problemas de salud de este territorio como si fueran suyos.
“Para Santiago de Cuba, como provincia y como pueblo, hacer un estudio de fase tres con un producto innovador como el CIGB-66 “Abdala”, es una gran oportunidad. El mérito del éxito del ensayo es del equipo multidisciplinario que tenemos, todos han puesto en posición primera la investigación.
“Yo le pongo todas mis esperanzas a este candidato vacunal, reiterando lo que se ha dicho en otras ocasiones 'en este bulbo va la Patria'. Como mujer, madre, investigadora y profesional me siento muy honrada de esta hermosa tarea que me ha tocado y estoy viviendo”, concluyó.
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Dr. Paco (Responsable Clinico, Estudios Abdala, CIGB)P
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