El Centro de Energía y Refrigeración recupera innovaciones

Categoría: Ciencia
Escrito por Daniela Verdecia Castillo
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El Centro de Energía y Refrigeración de la Universidad de Oriente desarrolla tecnología limpia que sustituye importaciones, eleva la eficiencia de la industria y contribuye con la economía nacional

refrigeracionEl Centro de Energía y Refrigeración Luis Fernando Broussard Pérez de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Oriente se creó en el 2015 a partir de dos centros preexistentes: el Centro de Refrigeración y el de Eficiencia Energética.

En estos se realizaron muchas innovaciones con resultados científicos que fueron introducidas en la industria. En los últimos tiempos, el colectivo está trabajando para actualizar los estudios concernientes a estas tecnologías y rescatar las que han caído en desuso o no se están explotando debidamente.

Sierra Maestra conversa con el director fundador del Grupo, Reinaldo Javier Guillén Gordín, sobre el tema.    

“El primer resultado de importancia es la obtención del  LB-12, un gas refrigerante ecológico de factura nacional. Este sustituyó otros similares, como el R-12, que agotaban la capa de ozono estratosférica que protege al planeta de los rayos ultravioletas tipo B del sol. Esta radiación es dañina para la salud y otros aspectos de la biodiversidad y por tanto, los gases estaban regulados por el protocolo de Montreal.   

“El empleo del LB-12 se generalizó en el Fórum de Ciencia y Técnica nacional, donde alcanzó el segundo lugar. Luego se produjo industrialmente en la refinería Hermanos Díaz y se distribuyó de oriente a occidente, al contrario de lo que sucedía con los gases importados.

“Se capacitaron 1 040 técnicos de todo el país para la implementación de este refrigerante. Fue la innovación que mayor aporte social tuvo en la historia del Fórum y obtuvo varios premios nacionales y uno internacional en la expo del 2000 de Hanover en Alemania”, explicó Guillén.

Cuba fue el primer país del hemisferio occidental en implementar la tecnología de hidrocarburos refrigerantes de forma masiva. En esos momentos, de los más difíciles del período especial, 200 mil refrigeradores esperaban en los talleres del MINCIN por un gas importado. Con el LB-12, casi un millón de refrigeradores eléctricos fueron recargados y puestos en funcionamiento.

“Actualmente este refrigerante se produce por compañías internacionales con otros nombres, está constituido sobre la base de butano y de isopropano, derivados del petróleo. Con el desarrollo de  investigaciones logramos adquirir una planta que se modificó con un proyecto en colaboración con la compañía canadiense Refrigerant Service y se ubicó en la Refinería Hermanos Díaz.

“Esto coincidió con la revolución energética, cuando se cambiaron los refrigeradores altos consumidores por otros más eficientes, entonces la planta sufrió el deterioro de los años por la inactividad. Ahora hay una demanda importante de este tipo de refrigerante en el país para sustituir el R-134, que es el que utilizan los refrigeradores modernos que se  repartieron.

“La empresa CUPET está trabajando en la recuperación de la planta para suplir la demanda. Según estadísticas más del 15 % de la población se benefició con esta solución”,  alega Guillén.

“Otro resultado importante que obtuvo el centro fue el desarrollo de la torre de enfriamiento autoventilada que se utiliza para enfriar al agua de circulación en las industrias, principalmente en la alimentaria, en algunos sistemas que utilizan climatización centralizada y enfriamiento de los condensadores por agua.

“Se resolvió un importantísimo problema en la unión láctea,  en la unión de bebidas, en la unión cárnica, en la fábrica de cerveza, la pasteurizadora, y en hospitales de Manzanillo y Moa, que las importaban.

“En la industria las torres eran sobre forzadas, utilizaban motores para mover ventiladores que consumían mucha electricidad, o eran torres atmosféricas que tienen una eficiencia bastante baja y contaminaban sus alrededores por la humedad y la carga de agua que generan, además ocupan grandes espacios. En el caso de los hospitales, eran de factura japonesa y tenían un alto costo.   

“En cambio, nuestras torres de enfriamiento autoventiladas son mucho más eficientes porque no necesitan enfriadores ni motores eléctricos ni rellenos internos que por lo general son de materiales plásticos caros. Su uso se generalizó en 120 instalaciones a lo largo del país.

“En la provincia la implementamos en las pasteurizadoras de Santiago de Cuba, de Palma Soriano y Guamá, en la fábrica de helado, en la fábrica de cerveza Hatuey, en el frigorífico cítrico Caribe, entre otros.

“Este resultado obtuvo una distinción especial del Comandante en Jefe en el XI Fórum de Ciencia y Técnica. Participó también la Empresa de Proyectos del MINAL, a la cual le transferimos esa tecnología.     

 “Estamos tratando, en las industrias donde sea posible, como dijera Fidel Castro, reintroducir esta tecnología por el ahorro que significa para el país. Las torres anteriores eran importadas y aquí se pueden producir a menos de la mitad del precio internacional.

“Buscando la integración entre investigación, docencia y práctica vinculamos en todos los proyectos a estudiantes, profesores, investigadores y técnicos de diferentes instituciones del país.  Durante años hemos tenido procesos de integraciones para fortalecer el área de la ciencia en el tema energético”, concluyó.    

Las investigaciones del centro están dirigidas a disminuir el consumo de petróleo, a fortalecer la revolución energética y a facilitar procesos dentro de  la industria. El centro de refrigeración está muy relacionado con la industria alimentaria, es el único de su tipo en Cuba y estudia las áreas de climatización, refrigeración y ventilación, que son muy importantes para Santiago por las temperaturas elevadas.  

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