El molusco africano está en Santiago… ¿y ahora qué hacemos?

Categoría: Ciencia
Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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20190424 114854 mPor estos días uno de los temas más referidos por la población e incluso por los medios de comunicación, tiene que ver con la aparición en varias provincias del país del Caracol Gigante Africano, una especie de molusco considerada invasiva que podría traer consecuencias negativas sobre la fauna y la flora autóctonas de nuestro país.


Con una alta fecundidad y fertilidad, este caracol puede poner entre 50 y 300 huevos seis veces en el año; lo que sumado a su elevada esperanza de vida de hasta nueve años, su adaptabilidad y capacidad de supervivencia, lo convierten en un animal extremadamente peligroso.
Eso sin contar que es considerado el principal vector en el mundo del parásito Angiostrongylus cantonensis, causante de la Meningoencefalitis Eosinofílica en seres humanos, una enfermedad que pudiera ser fatal si no se atiende a tiempo. Y si bien este parásito ya existía en la nación antillana desde hace varias décadas, pudiera incrementar su frecuencia de transmisión a las personas, debido a una mayor compatibilidad con esta especie de caracol.
Al respecto Yuneisi Alfonso Herrera, Licenciada en Ciencias Biológicas de la Unidad Provincial de Vigilancia y Lucha Antivectorial, también Máster en Enfermedades Infecciosas, explicó a Sierra Maestra:
“Ya el Caracol Gigante Africano está en la provincia de Santiago de Cuba, en el municipio cabecera, específicamente en el área de salud correspondiente al policlínico Ramón López Peña. Su expansión en Cuba se debe a la práctica religiosa, es decir, fue introducida por personas que practican la religión yoruba mediante raíces africanas.
“Este molusco pone sus huevos en las depresiones de la tierra, debajo de objetos, y cuando las condiciones climatológicas son desfavorables tiende a enterrarlos o a guardarlos dentro de su propia concha durante los 21 días del período de maduración. Por eso esta especie tiene una eficiente radiación adaptativa a las condiciones del medio.
“Nuestro clima tropical y húmedo favorece el desarrollo de las poblaciones de esta especie, que tiene los picos de puesta de huevos en temporada lluviosa. Es una plaga polífaga, con diferentes hábitos alimenticios: come algas, frutas, plantas ornamentales, por lo que constituye un verdadero dolor de cabeza para la agricultura; y también se alimenta de la materia vegetal marchita y la materia orgánica en descomposición”, dijo la especialista.
En este punto es preciso detenerse porque ¿qué es la materia orgánica en descomposición? Pues bien, el mencionado parásito causante de la meningoencefalitis eosinofílica, que utiliza como hospedero no solo al Caracol Gigante Africano, sino a todo tipo de moluscos, se encuentra presente en las heces fecales de los roedores, y esa es la materia orgánica de la que gustan alimentarse estos caracoles. Y argumentó Alfonso Herrera:
“Mientras no haya roedores no hay problemas, sabemos que en nuestra ciudad hay muchos ratones en las viviendas y alcantarillas. De hecho, los ejemplares colectados en la provincia que se enviaron a la ciudad de La Habana para su estudio, estaban infectados con el parásito, según confirmaron los especialistas.
“Por eso debemos tener mucho cuidado. Es fácil que una persona se contagie de forma accidental, y para eso solo es necesario que se ponga en contacto con el mucus del caracol. De ahí que la principal medida para protegernos sea no tocarlo, y mucho menos llevarnos las manos a la boca.
“Esta especie es un problema de salud en muchos países de América del Sur principalmente por la transmisión de este parásito, pero fundamentalmente asociado a su consumo crudo, mal cocido, o el contacto con su baba que es donde se encuentran las larvas.
“Hay que evitar que nuestros niños jueguen con caracoles, y todos debemos lavarnos las manos con abundante agua y jabón ante la duda. Lo mismo hay que hacer con las frutas y las verduras que se consumen crudas, puesto que el Gigante Africano se adapta a cualquier hábitat y puede andar incluso dentro de las viviendas.
“El saneamiento de los patios también es muy importante; y si por casualidad lo encontramos o creemos encontrarlo podemos echarle sal, pues mediante el proceso de osmosis, el molusco se deshidrata. No obstante, si un morador lo encuentra, lo establecido es que no lo toque y se dirija a su área de salud, específicamente al departamento de Higiene y Epidemiología, para que los biólogos del área que son los capacitados para identificar el molusco tomen las medidas pertinentes.
“Estas consisten en destruir la concha, quemar la parte blanda y luego enterrarla; nunca se debe enterrar el molusco vivo, porque como es terrestre tiende a salir. Además, los operarios de la campaña son los que, en su revisión, están encargados de ver si hay presencia del caracol en los patios, colectarlos y destruirlos. Son ellos quienes tienen que hacerlo pues están preparados, y no los moradores. Así evitamos el contagio”.
De esta forma lo expresó Yuneisi Alfonso Herrera, Licenciada en Ciencias Biológicas de la Unidad Provincial de Vigilancia y Lucha Antivectorial, y Máster en Enfermedades Infecciosas, quien finalizó diciendo que se han tomado todas las medidas en Santiago de Cuba para que no se propague el caracol destruyendo y enterrando todos los ejemplares que aparecen; y se han capacitado a los biólogos de los policlínicos con el conocimiento necesario acerca de esta “nueva” especie que ahora ha llegado a nuestro entorno.

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