Por las manos delicadas de Mónica Mohedano Rivas y Nelly Brito Bruno, especialistas en servicios farmacéuticos y plantas medicinales, y química industrial, respectivamente, transitan la variedad de productos naturales y quimiofármacos creados en el Laboratorio Farmacéutico de Educación “Antonio Maceo Grajales”, por sus siglas LAFAMED.
Este centro de Referencia Nacional por el Grupo de la Agricultura Urbana y Suburbana, es único de su tipo en la provincia, y podría decirse en la nación, por pertenecer al Ministerio de Educación y encontrarse ubicado en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) de
Santiago de Cuba.
Entre sus producciones se encuentran los fitofármacos y quimiofármacos que están en el cuadro básico de medicamentos estipulados por la Dirección Nacional de Salud Pública.
En sus diversas salas se confeccionan las tinturas de Caña Santa (antihipertensivo), Naranja Agria (para la circulación), Jengibre (para las personas hipotensas) y la de Guayaba, muy demandada por el puesto médico de la escuela.
De igual forma, realizan los jarabes anticatarrales para adultos y niños, con muy buena aceptación, así como la crema de Aloe.
Mónica Mohedano, responsable del Laboratorio, informó que con fines investigativos desarrollan la tintura de Guanábana, Moringa y Noni, como antioxidante y anticancerígeno, con una metodología de trabajo muy diferente a lo que otras personas han hecho.
“Es bueno destacar la ayuda del ingeniero químico en alimentos Luis Alfonso Salas, quien nos abastece con el Noni, trayéndolo seco, y del cual pretendemos lograr que nos aprueben un nuevo medicamento a partir de esa planta, que ya tenemos diseñado”, puntualizó.
Uno de los fitofármacos elaborados en este sitio y con gran demanda por la población es la fricción de Muralla, conformada a partir de la tintura de igual nombre y a la que se le incorpora un componente de mentol, teniendo efecto en el alivio de los dolores por sus propiedades analgésicas, ya sea de las articulaciones, cervical, artrosis, artritis y demás.
Los quimiofármacos son otras de sus producciones, de estos hacen la pomada compuesta de mentol, el alcohol alcanforado y salicílico, este último para los hongos de los pies y las uñas, también la solución de merbromin al 2 y 10 % (mercurocromo), la pasta lassar y la loción antigrietas (para las ranuras de los calcañales).
Según la especialista, una de las inquietudes de la población que llegan hasta el centro para comprar los medicamentos, es que en la unidad se hacen productos que en otros lugares no logran verlos y que son beneficiosos para la salud.
“Nuestra principal limitante –destacó Mohedano- es que no tenemos la licencia comercial para insertarnos en un mercado definido, solamente podemos vender en el centro. Esta herramienta nos hace mucha falta porque solo así podemos comercializar con otras entidades que nos lo han pedido como LABIOFAM, la dirección municipal y provincial de Salud, para abastecer los policlínicos y hospitales, y demás centros educacionales. El laboratorio está en condiciones de hacerlo”.
Los preparados que se realizan en este lugar van a la posta médica de la vocacional. El resto de los medicamentos son vendidos a los trabajadores del IPVCE, a los estudiantes y a los familiares interesados. En ocasiones algunos se estancan, a criterio de la especialista.
Cabe señalar que LAFAMED hace sus controles de calidad en el laboratorio farmacéutico, ubicado en la avenida Victoriano Garzón, que es donde generalmente se realizan los controles de calidad por todo el sistema de Salud.
“Antes de nosotros darle un medicamento a la población o a un estudiante, acá en la escuela, es sometido a una etapa de control de la calidad, y hasta que no recibimos esa certificación no podemos dispensar el preparado”, enfatizó.
LAFAMED “Antonio Maceo” surgió en 1992 por iniciativa de un grupo de físicos, químicos, biólogos y matemáticos del IPVCE que respondieron a un llamamiento que hizo el presidente cubano Raúl Castro, en aquel entonces el segundo secretario del PCC, cuando pidió que se comenzaran a producir en toda Cuba medicamentos de origen natural.
Posteriormente el trabajo en el laboratorio lo siguió la compañera Eugenia Sedano, que era bióloga y se convirtió en una farmacéutica empírica, al igual que todos esos profesores mencionados anteriormente.
Al inicio estos compañeros eran los que sacaban las tinturas y los productos, y mientras tanto, iban dando clases. “Esta era como la casa de todo el mundo”, enfatizó Mohedano.
Actualmente está conformado por varias áreas en las que se encuentran: la de producción y expedición de medicamentos, de fregado de cristalería, de destilación para el agua, esterilización y dos almacenes.
“Tenemos convenios con la Empresa de Suministros Médicos, que nos abastece con el algodón, esparadrapo y termómetros. También con la Droguería Santiago, ENCOMED, Dirección Provincial de Salud, Farmacia, con muy buenas relaciones ya que estos nos asignan los planes de medicina”, comentó.
En el 2014 fueron merecedores de la condición de Centro de Referencia Nacional por el Grupo de la Agricultura Urbana y Suburbana y pretenden, en el mes de noviembre, ser evaluados y optar por la de Excelencia Nacional, hasta llegar a la Triple Corona.
Desde el punto de vista económico ingresan a la caja entre los 5 000 y 6 000 pesos en efectivo por curso y en producciones en valores están cerca de los 20 000 pesos.
A nivel mundial son cada vez más los hombres y mujeres que optan por el consumo de la medicina natural para el manejo de los padecimientos, vista como el arte del tratamiento de la persona y no la enfermedad.
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