“Gladis es un libro de botánica”

Categoría: Ciencia
Escrito por Yanet Alina Camejo Fernández
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Gladis historia de vidaGladis es un libro de botánica. Ella conoce cada hoja, raíz y tallo de una mata, su propiedad y para lo que sirve. Su edad y procedencia campesina la ayudan a clasificar cada planta de su jardín, el cual conserva con esmero pues de allí salen muchos remedios para curar a niños y adultos.

Hasta su casa en avenida 9 de Los Nuevos Pinos en Santiago de Cuba, acudimos a su encuentro. Dicen sus vecinos que ella hace parir a las mujeres, cura la inflamación, los riñones, corta el asma, y purifica la sangre, y que no hay malestar que no alivien sus hojas.

Y es que esta señora de 84 años prepara unos remedios medicinales con productos naturales que sirven para sanar disímiles enfermedades.

De memoria narra cada paso que realiza para hacer sus cocimientos… como una poesía o la tabla de multiplicar enuncia cada raíz de las 37 clases que utiliza para la “botella de la inflamación”, del tiempo que necesita estar en reposo el remedio para que no se ponga el líquido baboso, las goticas de yodo que echa... y así te dice paso por paso, lo que lleva cada “botella”.

En su cuarto tiene varios pomitos, balitas de refresco, botellas de cristal… son encargos para aliviar el catarro, la tosferina, los dolores de riñones, para depurar la sangre, para limpiar a las mujeres y que puedan salir embarazadas, para subir la hemoglobina, y así un sinfín de padecimientos.

“Estos preparados se les pueden dar a todo tipo de personas y hasta los niños, porque son inofensivos. Todo lo que les echo es de origen natural.  Aquí vienen personas de diversas partes de Cuba, incluso hasta de países como Jamaica, Haití y los Estados Unidos, explicó Gladis.

“Constantemente estoy haciendo esos preparados pues me hacen muchos encargos. Cobro 30 pesos por cada botella, cuyo dinero es para comprar las raíces, porque por la mano de obra no cobro nada, eso es una gracia, refirió.

“Aprendí a hacer esos remedios, sola, la primera botella que hice fue a mi mamá cuando apenas era una jovencita, para trancarle una hemorragia y de ahí me quedé con eso, y fui conociendo cada planta, sus propiedades y beneficios. Y luego  por la necesidad de los hijos, de curarlos, y limpiarlos fui aprendiendo cada día más. A mi hija mayor, llevaba 4 años casada y sin bebés y le hice una botella y fue efectiva.

“Y así vienen muchas personas a pedirme esas infusiones, además yo corto también culebrinas, empeines, secas, asma y demás padecimientos. No cobro nada, acepto el agradecimiento de la gente y lo que desde el corazón muchas de ellas me dan, a veces con cosas materiales, pero eso es a su gusto, por gratitud”, concluyó.

Como Gladis, con sus preparados y sus “botellas”, hay cientos de cubanos con una historia por contar, no son ficción, es la realidad de una sociedad llena de tradición y cultura popular.  

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