Un hombre consagrado a la ciencia

Categoría: Ciencia
Escrito por Yuzdanis Vicet Gómez / Foto: Autor
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Emilio Vetía Candó Investigador del Centro de Investigaciones de Energía SolarSin miramientos, el Lic. en Biología e Investigador Agregado del Centro de Investigaciones de Energía Solar, Emilio Veitía Candó, me dijo que sus frustraciones de la adolescencia fueron no ser Actor Dramático o Modelo, muy distantes de la profesión que hoy desempeña, sin embargo confesó que desde niño le gustó la antigua asignatura de Botánica y las ciencias naturales en general.


“En la primaria Rubén Martínez Villena me motivó la Botánica, el trabajo con las plantas, el uso de la lupa y siempre sentí curiosidad por ir más allá, por conocer las plantas por dentro, pensaba yo en mi mente infantil; igualmente estuve en círculos de interés de Medicina Veterinaria, en cuarto, quinto y sexto grados, en el palacio provincial de pioneros Una Flor Para Camilo, algo que también quería practicar, aunque me queda el amor por los perros, por los que actualmente me reconocen mis compañeros ni me imaginaba que terminaría trabajando en el campo de las ciencias biológicas”.
Emilio, hoy siente que aún tiene una deuda con sus maestros y profesores, con esos que con su profesionalidad lo motivaron.
“Mis maestros tenían un gran nivel de preparación yo sentía que me llegaba el conocimiento y eso me motivó tanto que decidí entregar mi vida a la Biología, claro, que es un análisis que hice después de adulto, en aquel momento fue un proceso natural.
“Aprovecharé esta oportunidad para rendir un pequeño homenaje a Esperanza Hernández y Reyna Bell mis maestras de primaria ese nivel de enseñanza que para mí fue como el descubrimiento de lo que sería mi futuro; por supuesto que los profes de nivel medio también influyeron, tengo muy buenos recuerdos de Martha Reyes, Magda Velázquez, Miriam Medina y Graciela Muñiz, por citar algunos, además, participé en concursos y eventos de monitores de Biología, ya estaba definido mi camino en la vida”.
Así transcurrieron la niñez y la adolescencia de este santiaguero, que para su suerte no tuvo oposición en la familia y pudo encaminarse, hasta el próximo paso, la academia:
“En septiembre de 1994 ingresé en la Universidad de Oriente, en la facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas, para estudiar Biología pura; la casa de altos estudios se vislumbraba para mí como un escalón superior, donde viví de todo como se dice en buen cubano, pero nunca desvié el rumbo, aunque las asignaturas de Bioquímica y Matemáticas trataron de sacarme del camino, pero las vencí; finalmente me gradué en julio de 1999”.

Sueños hechos realidades
El tres de abril del 2000, Emilio Veitía Candó comenzó a trabajar en el actual departamento de Biotecnología Solar, que entonces era Bioconversión, en el Centro de Investigaciones de Energía Solar (CIES), estaría profesionalmente como pez en el agua.
“Comencé a trabajar en dos proyectos de investigación que se estaban ejecutando en ese momento, Estudio de ecosistemas de agua dulce y otro relacionado con Los flujos de la biomasa forestal como combustible, posteriormente en los Estudios de los polisacáridos obtenidos a partir de la biomasa de la micro alga Porphyridium cruentum; desde esa fecha ya son 12 proyectos de investigación en los que participé incluyendo los que se están ejecutando en este momento.”
La elocuencia con la que habla de su trabajo hace remitirse al muchacho que curioseaba entre plantas, microscopios y animales en la primaria, haberse convertido en un hombre de ciencia no reemplazó la motivación originaria, todo lo contrario, parece crecer.
“Me gusta todo lo que hago, pero en particular ahora estoy entusiasmado con un proyecto de investigación que considero el más importante de mi vida profesional, que tiene como objetivo desarrollar una alternativa de fertilización ecológica partiendo de la biomasa de cianobacterias en la fijación del nitrógeno en los cultivos de arroz.
“Es un proyecto que dirijo y lo considero el más importante porque aplico el mundo de la microbiología en función de sustituir la fertilización química que tanto daño ocasiona al medio ambiente, por productos de origen natural y sostenibles, creo que me gusta tanto porque en el fondo me considero un ambientalista, un protector de la naturaleza y porque me entusiasma involucrar a las micro algas en todos los campos de aplicación.”
Además de lo que este investigador considera que lo cultiva y lo hace crecer en lo personal, también participa en proyectos que desde el punto de vista social y económico tienen un impacto importante, lo cual responde a que se desempeña como Responsable de la línea de investigación en micro algas.
“Económica, social y científicamente hablando fue muy importante uno de los proyectos iniciales en los que participé, me refiero a Estudios de los polisacáridos obtenidos a partir de la biomasa de la micro alga Porphyridium cruentum, que se realizó en colaboración con el instituto Finlay durante el período 2002-2003, porque pudimos obtener la fracción ácida del polisacárido a partir de la micro alga P. cruentum, que se utiliza como adyuvante inmunológico y se aplica en el campo de la fabricación de vacunas.”

El futuro
En el año 2017 este científico inició su formación como Doctor en Ciencias y él lo considera clave en su futuro profesional y personal.
“Pienso tener un nivel de preparación mucho mayor, para ser mejor investigador, para sentirme más comprometido con el accionar del mundo de la ciencia, con la parte docente y profesional, en la dirección de proyectos que contribuyan al desarrollo del país de forma sostenible y sin afectar la biodiversidad.”
Hoy Emilio se siente orgulloso de lo que ha logrado y de tener sueños, de que entre las tesis que ha tutorado está la de la hija de una de sus maestras de primaria lo que considera la mejor forma de decirle gracias; siente orgullo también, de que dirigió círculos de interés de Energía renovable y medio ambiente, en escuelas primarias del centro urbano Abel Santamaría, además de participar en la creación del concurso dirigido a niños y adolescentes “Un Sol para todos”, con el que el Cies incentiva el conocimiento y las aplicaciones de la energía renovable.
El intercambio con el Biólogo, se trasmutaba a ratos en la conversación con el niño, el amante y protector de la naturaleza e incluso con el actor dramático frustrado, pero una cosa sí me quedó clara, entrevisté a un hombre consagrado a las ciencias.

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