El amor por las matemáticas y el deseo de vivir en armonía con el medio ambiente forman una combinación perfecta en la Máster en esa ciencia y profesora de la Universidad de Oriente, Nilda Iglesias Domeq, quien se capacitó en Agroecología y Permacultura por interés personal.
En el 2006, tras el fallecimiento del padre, tomó conciencia del abandono en que se encontraba la finca El Renacer, de tres cuartos de hectáreas en la Carretera del Country Club, número 122 en El Caney, y había que alimentar a la familia.
Entonces -se dijo- no solo se trataba de sembrar y criar animales, sino de hacerlo con métodos que disminuyeran la carga contaminante a partir del tratamiento de los residuales, sobre todo porcinos.
Para ello implementó un sistema de Permacultura que incluyó dos plantas de biogás, un secador solar y un baño ecológico, y con todos en funcionamiento trató de cerrar ciclos.
En este caso los campos dan alimentos para los animales, estos las excretas para obtener biogás, empleado en la cocción de alimentos, y los residuales se utilizan nuevamente en la tierra para que los cultivos sean más eficientes.
Las plantas con que cuenta, de siete y 14 metros cúbicos, permiten aprovechar lo que antes iba a una fosa y contaminaba el medio ambiente.
Para su explotación recolectan los desechos sólidos generados por la finca y el vecindario, que se beneficia con ese proyecto de diferentes formas, hasta de agua hervida cuando hay suficiente gas.
Con el secado de los residuales obtienen Biol (líquido) y Biosol (sólido), cuyo uso eleva la productividad, es mayor el crecimiento de las plantas y hay menos plagas en los cultivos, ya que este es un abono “vivo”, es decir contiene bacterias y es más eficiente que el abono seco.
Cuenta Nilda con un pequeño salón dedicado a la capacitación de las personas interesadas en recibir cursos de Agroecología para la conservación de alimentos y la Permacultura.
En el primer tema, los productos orgánicos que obtienen en las cosechas son procesados con métodos sencillos y naturales, lo cual permite su consumo tiempo después, ya que los vegetales, hortalizas y frutas tienen su época y ello asegura tener variedades en la mesa todo el año.
Se logra de esa manera una soberanía alimentaria con los renglones que poseen en el sistema, hoy son más de 64 entre frutas, hortalizas, vegetales, condimentos, plantas medicinales y viandas, en estas últimas menos la malanga y la papa.
Nilda Iglesias Domeq es promotora del proyecto comunitario de Vilda y Pepe, en el municipio habanero de Marianao, para la conservación de alimentos, y a esa pareja debe su preparación.