Si te miras al espejo y te gusta lo que ves, y el médico confirma que tienes un peso adecuado, probablemente es porque practicas deportes o vas al gimnasio con frecuencia para estar bien de salud y tener mayores atractivos.
Como tú, millones de personas en el mundo se preocupan y se ocupan de cuidar su estado físico, y no solo con ejercicios. Muchos se someten a cirugías, a tratamientos con fármacos y a sesiones de rehabilitación para mejorar o restaurar sus capacidades físicas. Pero, ¿cuántos hacen ejercicios o dietas para mantener la mente? ¿Cuántos buscan asesoramiento de un entrenador que les diga cómo ejercitar y activar cada vez más el cerebro? ¿Qué enfermedades podrían prevenirse o aliviarse con ejercicios mentales?
En busca de respuestas, Sierra Maestra contactó con el Doctor en Ciencias Arquímedes Montoya Pedrón, especialista en Neurofisiología Clínica y vicepresidente de la Sociedad Cubana de Neurociencias, quien tiene vasta experiencia en la investigación de factores asociados al deterioro de las funciones cerebrales.
¿Doctor, por qué es importante ejercitar la mente?
La actividad mental intensa hace que el cerebro sea más activo y por mucho más tiempo, de modo que previene o retarda la aparición y progresión de enfermedades asociadas a la pérdida de las funciones cognitivas como la memoria, la fluidez verbal, la atención, la capacidad de aprender, la cognición social y las funciones ejecutivas (permiten resolver problemas e inhibir determinadas respuestas), entre otras.
Por eso es importante que las personas conozcan que utilizar la mente, estudiar, aprender, trabajar profesionalmente son acciones que previenen el deterioro cognitivo. Hay una cosa muy importante que se llama reserva cognitiva y se ha comprobado que personas que tienen su mente en actividad, incluso cuando presentan evidencias biológicas o genéticas de la demencia, la enfermedad tarda mucho en aparecer o no aparece. Hay historias de figuras muy destacadas en las ciencias, el arte y otras ramas que tienen afectaciones cognitivas, sin embargo en el área en que ellos se prepararon profesionalmente siguen funcionando con normalidad, gracias a esa gran actividad mental.
El cerebro es una maquinaria maravillosa que, mientras más las ejercitemos más activa sus conexiones.
¿Cómo podemos ejercitar el cerebro?
Como te dije, el estudio y el desempeño profesional generan una actividad mental intensa, pero también hay ejercicios que cualquiera puede realizar: leer, memorizar textos, datos, detalles, y luego tratar de recordarlos lo más exactamente posible; aprender cosas nuevas, armar rompecabezas, hacer crucigramas y resolver tareas que exijan razonamiento, atención y comprensión.
También está demostrado que la actividad física puede beneficiar el funcionamiento cerebral. Es aconsejable realizar ejercicios aerobios porque ayudan a la coordinación motora.
Las personas tienen que mantenerse en vida social. La conexión social debe ser real y efectiva. Esto favorece a todas las personas, pero es fundamental para quienes padecen afectaciones cognitivas leves, como suele suceder con los ancianos.
Reunirse con familiares, amigos, colegas, tener actividades e intercambiar con otras personas, es un factor importantísimo para prevenir o enlentecer la evolución hacia una demencia. Se sabe que, por ejemplo, si un anciano se queda solo, sus funciones mentales se deterioran y las alteraciones se agravan.
¿La dieta puede influir en nuestra salud mental?
Sí. Una dieta baja en grasas, ingerir abundantes vegetales y mantener un peso corporal adecuado, favorecen la salud cardiovascular y previene la pérdida de la funciones cognitivas. Se ha comprobado que en grupos poblacionales que consumen la llamada dieta mediterránea, a base de pescado y de muchos vegetales, es menos frecuente el deterioro cognitivo.
¿Qué más podemos hacer para favorecer el funcionamiento del cerebro?
Hay que controlar afecciones como la diabetes mellitus y la hipertensión arterial porque estas enfermedades condicionan un conjunto de daños en el sistema vascular que afectan progresivamente las áreas de la corteza cerebral encargadas de la memoria, la fluidez verbal, la atención, la capacidad de aprender, la cognición social, la resolución de problemas y la inhibición de respuestas.
Por otra parte, es importante prevenir o tratar el estrés, la depresión, y cuidar la higiene del sueño. Hay que dormir bien y las horas suficientes todos los días. El sueño es vital para restaurar y mantener el cerebro sano; por eso si la persona tiene trastornos del sueño debe buscar ayuda de un especialista.
Finalmente, aconsejo evitar los traumatismos craneoencefálicos. Muchas veces las personas se ven expuestas a situaciones que causan traumas craneales como accidentes de tránsito, hechos de violencia, entre otros. Cuando la persona que ha sufrido este tipo de lesiones envejece es más propensa a desarrollar demencia.
Gracias, doctor…
Confusión mental, dificultad para decidir y para comunicarse, desorientación en espacios que antes conocía bien y pérdida de la memoria, son signos de demencia que generan situaciones personales y familiares muy desfavorables. Casi todos aspiramos a vivir mucho tiempo y a envejecer con calidad de vida, pero en materia de salud mental, si no prevenimos desde la juventud, esa preciada esperanza de longevidad puede tornarse una pesadilla.