Los resultados esperados, afirmó, permitirán un salto cualitativo en la estimación del peligro sísmico en la región de las Antillas, históricamente afectada con severidad por sismos de gran intensidad.
Participan en ese empeño, apuntó el experto, además de Cuba, instituciones de Francia, las Antillas Menores y Haití, atendiendo en los dos últimos casos a la exposición común a las amenazas de terremotos y de tsunamis.
Puntualizó que es continuidad también del proyecto regional Tsuareg (Alerta Regional de Tsunami) igualmente financiado por la Unión Europea y prevé investigaciones geodinámicas en el Caribe insular, particularmente en los límites de placas que generan importantes sismos con posible afectación a Haití y Cuba.
González agregó que esos cálculos se desarrollaron fundamentalmente en los sitios donde están instaladas estaciones del Servicio Sismológico Nacional cubano y a mediano y largo plazos permitirán conocer el movimiento de fallas en el interior de Cuba oriental.
A esa notable información se añadirá la relacionada con el movimiento de esta región del país en relación con las áreas adyacentes, dígase Haití, Jamaica, Gran Caimán y Gran Inagua, indicó el científico.
Resaltó que esos datos posibilitarán conocer dónde y con qué magnitud se concentra la energía resultado del movimiento de las placas, que es la causa fundamental de la actividad sísmica que amenaza el oriente cubano.
También destacó la contribución a la Tarea Vida, que impulsa el Estado cubano para la preservación del medio ambiente ante los impactos del cambio climático, toda vez que proporciona información sobre los movimientos verticales de la corteza terrestre y su relación con los procesos de ascenso del nivel del mar.
Cuatro estaciones sismológicas de banda ancha fueron instaladas en las provincias de Holguín, Granma y Guantánamo y esperan ubicar otra en la de Las Tunas, las cuales fortalecerán el monitoreo sísmico, destacó el investigador.
Agregó que también favorecerán el registro de señales de movimiento del terreno, útiles para conocer la estructura de la corteza profunda y su manto superior, con un mayor conocimiento del interior de la tierra y la determinación más precisa de las condiciones de generación y propagación de ondas sísmicas.
Las mediciones se realizan con equipos de medición GNSS, que utilizan varios sistemas globales de navegación por satélite, puntualizó González, quien indicó el esfuerzo conjunto del Cenais con el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Martinica y el Instituto de Física del Globo de Paris.
Se suma también la Escuela Normal Superior de Paris, y posteriormente se incorporarán el Buró de Energía y Minas y la Universidad de Haití, entre otras instituciones de la región, finalizó el experto.
