Cuentan que en el año 2003 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, visitó la escuela especial “Abel Santamaría” de Ciudad Libertad, en La Habana, donde estudian niños sordo-ciegos. Y quedó tan impresionado por lo que allí vio, que se propuso inmediatamente dar solución por lo menos, a una vía de comunicación de estos infantes con el objetivo de mejorar su calidad de vida; en este caso, la comunicación auditiva.
“Es así que el 18 de febrero del 2005 se inicia el Programa Cubano de Implantes Cocleares de forma multidisciplinaria e integral, extendiéndose por todo el país. Hasta la fecha se han realizado 430 implantes, incluyendo 32 a personas sordo-ciegas y varios casos complejos, como malformaciones cocleares, sorderas sindrómicas y sorderas pos-meningoencefalitis bacteriana, con excelentes resultados.
“Esto ha permitido rehabilitar a los pacientes e incorporarlos a una vida socialmente útil, alcanzando una escolaridad adecuada”, así lo afirmó la Dra. Osmara Delgado Sánchez, especialista Coordinadora de los Programas de Discapacidad del Departamento Nacional del Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública.
Por estos días, en que en Santiago de Cuba se celebra el Taller Nacional de Salud Auditiva, dedicado a los 20 años de este programa, se encuentran en la ciudad tres jóvenes matanceros, beneficiados con implantes cocleares. Uno de ellos, Luis Alejandro Fleitas Peña, nos contó su historia:
“Tengo 20 años de edad y llevo 16 años implantado. Fui implantado aquí en Cuba por el grupo del Implante Coclear, y hoy estudio y trabajo. Estoy haciendo la Licenciatura en Contabilidad y Finanzas, a la vez que cumplo mi servicio social como técnico medio en la Empresa TecnoAzúcar de Mayabeque, que pertenece al Grupo AzCuba.
“Estoy aquí frente a ustedes, para darles todo mi agradecimiento al grupo multidisciplinario de médicos, especialistas, foniatras, maestros, logopedas…, y también a todas las personas que me han apoyado, y que siempre estuvieron al lado mío cuando necesité aprender a hablar, a escuchar, y me ayudaron a integrarme a la sociedad.
“No voy a negar que me fue un poco difícil, pero al final… valió la pena. Por eso, también le doy las gracias a Fidel, a nuestro eterno Comandante en Jefe, porque es gracias a él que hoy nosotros pudimos llegar a escuchar; es gracias a él que he llegado a ser esto que soy realmente: un joven emprendedor, divertido, muy sociable y amistoso. Y quisiera decirles muchas cosas más, pero a veces las emociones no me dejan hablar”, dijo el joven.
Como Luis Alejandro, Lian Del Pino Hernández de 18 años que cursa el 4to. año de Técnico Medio en Contabilidad, y el Lic. en Informática Yadian Marrero Castillo, de 30 años; y muchos otros jóvenes (y no tan jóvenes) de nuestro país, agradecen haber nacido en la Cuba de Fidel, que les ha ofrecido de manera gratuita la posibilidad de escuchar los sonidos de la vida.