Niños obesos… ¿niños saludables?

Categoría: Ciencia
Escrito por Indira Ferrer Alonso / Foto: Internet
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obesidad

Ahora Náyade tiene 29 años, padece diabetes mellitus tipo dos e hipertensión arterial; se fatiga con facilidad y sufre de dolores articulares que atribuye a los 36 kilogramos de más que hacen estragos en su salud e imagen. Su estado actual es consecuencia de trastornos alimentarios y un estilo de vida sedentario, que se fueron forjando desde su niñez. Y es que la obesidad en la infancia puede ser una señal de alarma a la que los padres debemos prestar más atención, si queremos que nuestros hijos sean personas saludables y gocen de mayor calidad de vida.


Acerca de las causas, consecuencias y la prevención de este problema de salud, Sierra Maestra conversó esta semana con la especialista de primer grado en Pediatría, Gelsy Reyes Agramonte, quien es Máster en Atención integral al adolescente.
¿Qué es la obesidad infantil?
El término obesidad significa tener demasiada grasa corporal y cuando este problema se produce en niños, entonces se le llama obesidad infantil; que no es lo mismo que sobrepeso –que se refiere a que el peso de un niño está en un rango superior al de los niños de la misma edad y estatura. Sin embargo, ambas denominaciones indican que el peso de un niño está por encima de los niveles considerados saludables.
Cuando es excesiva la ingestión de alimentos, el aporte energético supera el consumo de calorías que el cuerpo necesita para la actividad y el crecimiento normales; entonces los depósitos de grasa corporal aumentan y si este patrón continúa con el tiempo, los pequeños pueden presentar obesidad.
Al parecer este es un fenómeno muy frecuente en la actualidad, ¿a qué se debe?
Mira, lo normal es que los niños pequeños respondan a las señales de hambre y llenura, de modo que se mantenga un equilibrio en el cual no se consuman más calorías que las que su organismo requiera. Sin embargo, desde hace algunos años, se generalizan estilos de vida que han condicionado el aumento de la obesidad infantil.
Gran parte de los comestibles que se comercializan no son saludables y muchas familias constituyen la dieta con productos ricos en azúcar, grasas y sal, y subvaloran la importancia que tiene para la nutrición el consumo de frutas y vegetales.

A esto se suma el hecho de que los niños tienen muchas opciones de recreación que no incluyen la actividad física y por tanto propician que coman en exceso. Acciones como como ver televisión y jugar en la computadora requieren muy poca energía y en muchos casos desplazan otras formas de esparcimiento más saludables como la práctica de deportes y juegos que mantengan al niño activo.
Un error que muchos padres cometen es utilizar los alimentos como una recompensa o para consolar al niño y así crean hábitos asociados al consumo excesivo de comida, que son muy difíciles de romper durante la vida.
Ahora bien, aunque hay otros factores que propician la obesidad y que están asociados a la predispocisión genética, trastornos psicológicos y lesiones hipotalámicas hipofisarias o cerebrales, entre otros; predominan las causas que hemos mencionado antes.
¿Cuáles son las consecuencias de la obesidad durante la infancia? ¿Repercute en la salud una vez que la persona se hace adulta?
Los niños y lactantes obesos presentan un riesgo moderadamente mayor de convertirse en adultos obesos. Este es un tema de mucha importancia para la pediatría preventiva por lo que implica en la promoción de la salud física, social y emocional de los niños.
Desde el punto de vista psicológico, puede tener un fuerte y negativo impacto en la autoestima del pequeño o del adolescente, y en la aceptación de ellos entre sus coetáneos.
La obesidad infantil no es una enfermedad por sí misma, pero entraña un conjunto de riesgos asociados a la obesidad en el adulto y su relación con mayores índices de enfermedades cardiovasculares, de ateroesclerosis y de diabetes. Algunos estudios señalan que la obesidad en la infancia conduce a una minoría de adultos obesos (10 al 30%). Por tanto, no podemos afirmar que sea un predictor directo de la obesidad en el adulto; pero sí constituye una señal de alarma para la familia.
Coméntenos acerca del tratamiento y la prevención de este problema de salud.
Como la obesidad puede perpetuarse por razones psicológicas y fisiológicas hay que conminar a los niños obesos, a los hijos de padres obesos o aquellos que tienen un gemelo obeso a seguir un programa sistemático de ejercicio y una dieta equilibrada y apropiada a su consumo energético. Conseguir un peso corporal adecuado no debe ser una meta solo por razones estéticas, sino para prevenir las potenciales complicaciones de la obesidad como la diabetes, la hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos elevados en la sangre, enfermedades cardiovasculares, problemas óseos y articulares y apnea del sueño.
¿Alguna recomendación final a los padres de niños obesos?
Que apoyen a sus hijos para que logren un peso saludable. El pediatra de su área de salud y el médico de la familia pueden ofrecer orientación a la familia sobre cómo ayudar al niño obeso.
Traten de lograr que toda la familia contribuya haciendo cambios de comportamiento que favorezcan un estilo de vida saludable.

Comentarios   

#1 Huelten 27-04-2018 13:38
Me ha gustado este post y nunca antes había leído una opinión como esta sobre
el tema, excelente ! Enhorabuena

Mi sitio - Huelten: http://www.mundosalud.org/2016/07/salud-de-calidad-como-obtenerla.html
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