La puesta en marcha nuevamente en la fábrica de helados Siboney, de esta ciudad, de dos congeladores Frisher PC 1000 paralizados por el deterioro de los sellos de los mutadores, permitió estabilizar la producción del gustado alimento.
Esa pieza sufre un gran desgaste y tiene la función de evitar el derrame de las mezclas en el proceso de endurecimiento del producto.
Ahora la entrega supera los siete mil galones diarios, casi dos mil más que antes de realizarse ese trabajo por el comité de calidad del área de mantenimiento, con el apoyo de los del laboratorio y producción, señaló a la ACN Mario Véliz Aranda, pañolero y coordinador allí de ese movimiento creador.
Destacó, además, su generalización en los equipos Frisher PC-400 existentes en el establecimiento y que en ambos casos son de fabricación extranjera.
De no estar en forma el sello, dijo, ocurren fugas del aire, con la consiguiente pérdida del peso y la textura, lo cual atenta contra la calidad y el rendimiento del helado.
La propuesta del comité de calidad consistió en recuperarlo al no existir en el país, y con ese fin se rellenó con una altura que garantizara alcanzar las medidas del diseño original, siendo efectiva la solución según se constató en el proceso de seguimiento, explicó Véliz.
Perteneciente a la Empresa de Productos Lácteos Santiago de Cuba, la fábrica de helados Siboney funciona en la urbe cabecera desde el 15 de junio de 1958, unificándose años más tarde con la planta Guarina.
Muy activos se mantienen los comités de calidad y la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, que unidos vencen los obstáculos tecnológicos para cumplir los planes y satisfacer la demanda de la población, en las
ventas en moneda nacional y divisas, y para el turismo.
Tiene la fábrica una amplia cartera de ofertas con 16 sabores, los cuales se alternan por días, y ha sacado al mercado nuevos productos como el coco glacé y las cajas con un valor de 20 pesos, con mucha aceptación.