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Decir Almeida es decir Santiago

Categoría: Santiago de Cuba
Escrito por YANET ALINA CAMEJO FERNÁNDEZ
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juanalmeidaDecir Juan Almeida Bosque es referirse al asalto al cuartel Moncada, al desembarco del yate Granma, al III Frente Guerrillero Dr. Mario Muñoz Monroy, al triunfo de la Revolución y al pueblo cubano; pero también decir Almeida es decir Santiago.

Cierta conexión unía a esta tierra oriental con el humilde habanero que en varias ocasiones expresó sentirse “hijo de Santiago”.

Numerosos acontecimientos patentizan esta enunciación que va  desde la primera vez que visitó la localidad santiaguera para enfrentarse a la segunda fortaleza militar en Cuba, en 1953, hasta su despedida simbólica a las montañas de la Sierra Maestra el 11 de septiembre de 2009, momento en que falleció.

Y es que Almeida se sentía tan santiaguero como el más oriundo de los indómitos. Por sus venas corría la bravura de los Maceo, la inteligencia de Frank País, la intelectualidad de José María Heredia, la música de Compay Segundo y el más puro calor humano, arraigado a la  idiosincrasia y el andar del santiaguero.

Así lo demostró en su paso por esta tierra como combatiente, dirigente e intelectual, todo el tiempo preocupado y ocupado del bienestar de los habitantes de este territorio, llegando a convertir a Santiago de Cuba en una de las provincias más destacadas e importantes del país.

De su amor por la conservación de la historia son testigos los monumentos y sitios patrimoniales de la urbe y zonas aledañas, los cuales fueron restaurados celosamente bajo su dirección, seguro de la rica tradición que guardan cada piedra y muro de este terruño, donde se refleja desde las más disímiles muestras de coraje de los aborígenes frente al colonialismo español hasta las más diversas batallas que libra hoy nuestro pueblo.

La cultura santiaguera encontró en Almeida a un guía, por no decir a un padre, y viceversa, pues veía a esta ciudad como la “musa” que lo inspiraba a componer y le sacaba ese don artístico que poseía.

Fue aquí, en 1976, que compuso su canción: A Santiago. “Tu Santiago, mi Santiago, nuestro Santiago, un pedacito de Cuba es…”

Y con ese cariño que sentía por la idiosincrasia oriental no dejó de promover el bolero, el son, la conga y los carnavales dejando su impronta en toda muestra de arte indómito. Tal es el caso de la creación de los Estudios Siboney, de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), en 1980.

Pero sin dudas, las huellas más profundas las dejó en el pueblo. Supo organizar y movilizar a toda una multitud hacia una mejor cultura del detalle, de la higiene, de la disciplina, la misma que con dolor lo acompañó por última vez a la inmortalidad, aquella fría mañana de septiembre, cuando sus restos mortales transitarían  para siempre en las montañas de la Sierra Maestra.

Desde ese entonces, como centinela que salvaguarda un bien querido, guía y protege el accionar y combatividad de este heroico pueblo que lo perpetúa entre los más fieles hijos de la Revolución y  de Santiago, su Santiago.

Por eso mañana, 11 de septiembre, cuando se cumplen ocho años de su desaparición física, los pobladores del Tercer Frente, en representación de toda Cuba, pondrán flores en su lecho, en homenaje a este gran revolucionario y artista, que será recordado eternamente como dice una de las estrofas de sus canciones: “Y ahora que me alejo, para el deber cumplir, que mi tierra me llama, a vencer o a morir, no me olvides, Lupita; ay, acuérdate de mí”.

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