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"Ella es nuestro tesoro": dicen sus 15 hijos

Categoría: Santiago de Cuba
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Gloria Esther RodríguezDicen que los hijos son el regalo más grande que puede tener una madre, en los que se invierte tiempo, amor y dedicación para luego ser retribuidos y ¡mira que Gloria Esther Rodríguez es homenajeada! Pues la vida le dio 18, que han hecho de ella una mamá orgullosa pues su descendencia numerosa está esparcida por toda Cuba.

Pero quien contempla a esta señora de unos 96 años, cumplido recientemente el pasado 5 de septiembre, no imagina que tuvo a su “espalda” la crianza de 21 pequeños, pues su esposo tenía tres de otro matrimonio y ella con el mismo amor que a los suyos los educó.

Es como una Mariana Grajales de estos tiempos, cuyos frutos se convirtieron en hombres y mujeres de bien, revolucionarios, integrantes del Ejército Rebelde, de la lucha contra bandidos e internacionalistas de Angola y Etiopía.

Aunque su cuerpo refleja las huellas del tiempo, esta casi centenaria santiaguera aparenta menos edad de la que tiene y su estado físico y mental así lo corroboran.

Le gusta conversar, cocinar, dar comida a sus animalitos, ver religiosamente la mesa redonda, el noticiero y su programa preferido, Palmas y Caña, aunque lo que más le apasiona es su máquina de coser en la que pasa largas horas de entretenimiento y trabajo.

Oriunda de Mayarí, siempre fue una mujer humilde dedicada a su familia y a la vida de campo que le propició su esposo, quien junto a ella recogían café en la zona del Segundo Frente.

Su primer bebé lo tuvo a los 18 años, y su suegra que era partera la asistió en los que vinieron, hasta el último que fue a los 48, sin embargo recuerda Gloria y algunas de sus hijas, que siempre se cuidó muy bien, no hacía “disparates”, nunca padeció de ninguna enfermedad, se alimentaba correctamente, no fumaba y el ejercicio en la montaña, posibilitaron que su salud no se quebrantara.

“La crianza debió de haber sido difícil porque era una carretilla de muchachos, nos llevábamos dos o tres años de diferencia cada uno, y en ocasiones, sí pasamos trabajo en lo material, pero nunca nos faltó el alimento y la protección de nuestros padres”, expresó Gloria Thaureaux, una de las hijas.

En 1975 la familia se mudó para la ciudad cabecera y siempre Esther estuvo rodea de sus “pollitos”, hasta que los varones comenzaron a cumplir misión en el país africano.

“Cuando mis hermanos mayores estaban en Angola, yo veía a mi madre sufrir, se viraba de espalda cuando daban noticias en la televisión y lloraba en silencio para que nosotros no la viéramos, pero aun así fueron siete hermanos y regresaron todos vivos”, destacó.

“Ella se merece que nosotros le demos lo mejor del mundo y su cumpleaños, lo tratamos de celebrar todos reunidos en familia, los 15 hermanos que quedamos, los 54 nietos, 69 bisnietos y 10 tataranietos, dijo Jorge Thaureaux.

Con sonrisa en el rostro Gloria Esther comenta: “Me siento bien, no me duele nada y estoy muy orgullosa de mi familia, de Angelito, Carlos, Melba, Clara, Zenaida, Gloria, Modesto, Emanuel, Ángel Luis, Alcide, Roberto, Osmar, Jorge, Osvaldo y Maricela… fueron 18 nombres y nunca me confundí con ninguno.

“A todos los quise y quiero por igual, nunca tuve un aborto y si hubiese sido por mi esposo, tuviéramos más hijos. No me arrepiento de haber tenido tantos, que va, al contrario los amo a todos, ellos han sido excepcional conmigo, no tengo quejas de la vida.”

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