Aun cuando ha llovido en la provincia de Santiago de Cuba durante los últimos días, las presas del territorio están al 30,6% de su capacidad de llenado, lo cual mantiene tensa la situación con ese recurso en el territorio, pues no es suficiente para estabilizar el servicio a la
población.
En busca de más información al respecto conversamos con Janet Triana, delegada de Recursos Hidráulicos en el territorio.
¿Cómo se han comportado las precipitaciones y qué beneficios han traído para las presas?
Durante el periodo seco, que inició en noviembre de 2015 hasta el 30 de abril, las lluvias ueron escasas, como históricamente ocurre. En lo que va de mayo, considerado el mes más lluvioso, también han sido pocas las precipitaciones.
Las precipitaciones caídas recientemente incrementaron muy poco los niveles de agua acumulada, con beneficio para 3 de las 11 presas santiagueras, pero no es suficiente, pues los embalses están muy deprimidos, y en el caso de los que tributan a la ciudad cabecera solo cuentan con el 17,2% de llenado.
Para que se tenga una idea más cercana, debería llover constantemente por más de una semana, para permitir la saturación del terreno y que comience a infiltrarse en los embalses, y otro elemento importante es la distribución espacial de la lluvia: necesitaríamos que caiga en la
cabecera de las cuencas de ríos que tributan a nuestros embalses, lo cual no ha ocurrido así.
¿Con cuánta agua contamos actualmente?
La provincia cuenta con una capacidad total de embalse de 690 millones de metros cúbicos, y de ellos solo tenemos 210 millones de metros cúbicos almacenados. Baste conocer que los 6 embalses que abastecen a la ciudad cabecera se encuentran en un 17.2% de su capacidad total de llenado, con situaciones críticas como las de Parada (agotada), Charco Mono (12%), Gota Blanca (18%), y Gilbert (20%). Desde las lluvias asociadas al huracán Sandy en 2012, cuando aliviaron 9 embalses, no han vertido más. Hace casi 4 años que las operaciones se realizan con
el volumen acopiado.
¿Cómo está concebido el sistema de abasto de agua para la ciudad de Santiago de Cuba?
Contamos con 3 sistemas de abasto: Parada, con capacidad de entrega de 270 l/s, pero que desde diciembre quedó agotada y no presta servicio; Quintero, con 2 100 litros por segundo (l/s), de los cuales se redujo la entrega a 1 300 l/s, para beneficio de 26 sectores hidrométricos de la ciudad, el poblado de El Cristo y la población del sistema Parada a la que se puede llegar por esta vía; y San Juan que debería entregar 340 l/s y se reguló hasta 265 l/s.
¿Cambian los ciclos de distribución?
No cambian. A partir de diciembre de 2015, cuando Parada quedó agotada, comenzamos a aplicar reducciones en la entrega. Esto conllevó a alargar el ciclo de distribución entre 8 y 20 días como plan, que en ocasiones se extiende en algunos lugares como consecuencia de salideros, baja presión de bombeo, para poder llegar a la población afectada.
Una vez que un sector hidrométrico entra fuera de planificación, retrasa la entrada de los siguientes, con demora al resto de los sectores, de ahí los retrasos de los últimos ciclos, que ya se han recuperado y continuarán igual.
¿Qué situación técnica presentan las redes hidráulicas?
Las redes hidráulicas de la ciudad de Santiago de Cuba fueron rehabilitadas, pero teniendo en cuenta -según proyecto- la entrega de agua diaria. De ahí que estén sometidas a más de 190 movimientos de válvulas diariamente, que conlleva a más roturas y salideros por la constante manipulación en los sectores que deben ser cerrados para dar paso a otros.
Existen brigadas de mantenimiento con los recursos necesarios para dar respuesta, pero la reparación de la rotura debe ser comprobada cuando vuelve el agua en ese sector, por eso la demora.
¿Por qué en algunos sectores llega el agua con más frecuencia que en otros?
El tiempo de servicio en cada sector se ha analizado en función del tiempo de entrega que en el terreno se requiere, para responder a las demandas en puntos críticos: las zonas altas y los finales de red.
Allí se prolonga la entrada de agua para los afectados. Muchas veces por las bajas presiones no llega, y estamos obligados a apoyar el abasto continuo. Es por eso que los de la zona baja se benefician por más tiempo.
También hay conductoras principales que para poner el agua a un sector debe pasar por otros que han recibido el servicio. Y en no pocas ocasiones las manipulaciones indebidas de válvulas por personas no autorizadas, pues el agua que se desvía provoca afectaciones a otros circuitos.
¿Cuáles medidas se adoptan para apalear la sequía?
Trabajamos en importantes inversiones que faciliten el acceso al agua en el sector residencial y estatal. Entre ellas la terminación del trasvase Mogote II, que garantiza de manera estable la entrega de 1 400 l/s desde la presa Carlos Manuel de Céspedes hasta la Gilbert, esta última garantiza el abasto de agua a la ciudad.
Continúan las inversiones en la Planta Desalinizadora, ubicada cerca de la carretera de Mar Verde, donde se captará el agua de mar a partir de pozos
perforados, que luego de procesos de filtro y ósmosis inversa, descargarán en el sistema Parada.
Esto beneficiará a unos 32 mil santiagueros y a más de 26 grandes industrias. Otras medidas propiciarán mejor abasto en centros educacionales como la Vocacional, Pedagógico y Escuela de Trabajadores Sociales, así como mejorarán el servicio en zonas muy afectadas como El Caney.
Es importante resaltar la “Campaña de agua”, donde se incluyen los puntos de distribución de agua y de fácil acceso masivo al agua, nuevos cargaderos de agua para llenar las pipas, y el emplazamiento de plantas purificadoras para la venta del líquido en todos los municipios.
El más reciente fue emplazado en el micro 9 del Distrito José Martí, donde se aprovecha el agua vertida de manantiales y pozos ubicados en esa zona para el consumo de moradores e instituciones.
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