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“Girón Santiago”: el preludio de la invasión

Categoría: Santiago de Cuba
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Eduardo Rodríguez ErnestoCuentan que aquel 15 de abril de 1961, fue de los días más tristes que vivió Santiago y toda Cuba. Aviones enemigos, camuflados con la insignia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, atacaron al amanecer, la base aérea de San Antonio de los Baños, y los aeropuertos de Ciudad Libertad y de Santiago de Cuba, hoy aeropuerto internacional Antonio Maceo.

Ocho aviones B-26, salieron de Nicaragua con el objetivo de destruir en tierra, los pocos recursos de que disponían los cubanos para la defensa del país, y hacer creer al mundo que en este se vivía una rebelión interna. Aquel hecho, trajo consigo víctimas inocentes entre civiles y combatientes que dieron su vida por defender la Revolución.

En Santiago de Cuba la tragedia pudo haber sido más grande pues en el momento del ataque se encontraba en la pista un avión civil de cubana, que debía ser abordado minutos después. Esa nave fue prácticamente incinerada por los explosivos mercenarios.

Eduardo Rodríguez Ernesto, mejor conocido como “Rodriguito”, quien tenía entonces unos 22 años y acababa de licenciarse de la fuerza aérea, ofreció su testimonio a Sierra Maestra:

“Me hice piloto en el año 1959, ya volaba solo, hacía patrulla en toda la parte de la provincia oriental, pero me licencié y comencé a trabajar en el Ministerio de la Construcción. Ese día sentí unas explosiones como a las cinco y media de la mañana; me asomé en la ventana de mi casa del ´30 de noviembre´ donde yo permanecía, y veo varios aviones, entre ellos un B-26 un poco agresivo.

“Rápidamente, cojo mi camioneta y me voy a presentar al aeropuerto, pues en definitiva hacía poco tiempo que yo me había licenciado, tenía todas las amistades, mi papá era el jefe de la base de allí, era también piloto. Cuando iba subiendo, un maletero que me conocía me gritó: ´Rodriguito no subas que aquello está en candela´, pero de todas formas yo fui.

“Al llegar al parqueo me encuentro a mi papá y a otros compañeros que tenían las pistolas y los rifles en la mano. Entré y saqué dos máquinas que se iban a quemar, y cuando vengo de salida, percibo que en el parqueo donde descargaban el combustible había una rastra, me monto en la rastra y la logro sacar.

“Ese fue un hecho terrible, una vil traición de los pilotos que vinieron porque muchos eran cubanos, al menos los de los dos B-26, y fueron directo a los puntos estratégicos: le tiraron a la nave donde dormían los pilotos, que el techo se le vino abajo; a la torre de control; a la planta de radio, dejándola sin comunicación; se quemaron dos avionetas…

“Nosotros le llamamos el ´Girón Santiago´, precisamente por lo que ocurrió después en Playa Girón. Este fue el preludio, el aviso, y nos puso en alerta, nos preparó para poder enfrentar el ataque que vendría los días siguientes”.

Hoy, cuando se cumplen 55 años, del nefasto acontecimiento, toda Cuba reafirma que es imposible negar y olvidar nuestra historia. Aquel acto terrorista, sirvió para propinarle a EEUU y a los mercenarios cubanos, la más bochornosa de sus derrotas.

En vísperas del VII Congreso del Partido, recordamos también la proclamación de Fidel del carácter socialista de nuestro proceso revolucionario, en el sepelio de las víctimas del doloroso atentado, quedando sellado el compromiso de los cubanos de defender su Revolución o morir por ella.

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