Entre las motivaciones del 500
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- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por LUCÍA MONTES DE OCA FUSTÉ/Foto: Ernesto Santana
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Santiago de Cuba, jun 5.- Cumplir con la zafra 2014-2015, se encontraba entre las razones, o mejor dicho, entre las motivaciones del 500. El central Paquito Rosales del santiaguero municipio de San Luis inició esa contienda en diciembre pasado.
Factores como la lluvia de abril, las quemas o limitaciones en el transporte no influyeron en que ese central cumpliera con el plan de azúcar en la zafra chica, con el plan técnico económico, y aportara, además, 285 toneladas al plan provincial.
Los resultados, sin dudas, fruto del esfuerzo, sacrificio y consagración de hombres y mujeres, obreros, técnicos, y dirigentes del “Paquito”. Unidades de macheteros, los choferes de tiro de caña, centros de acopio, trabajadores industriales, de mantenimiento industrial y de la maquinaria azucarera.
Superiores incluso, a los de la zafra anterior en indicadores como el rendimiento, la molida y la calidad del azúcar; la producción de caña, el plan de entrega y el rendimiento agrícola.
Para que estos logros se concretaran, muchas manos dieron su aporte, desde un puesto u otro. Conduciendo una máquina, cociendo un saco, cortando caña con el filo del machete, dirigiendo una combinada, un turno o administrando el central.
Néstor, Bárbara, Carlos, los “Jorges”, Euclides, Gustavo, Mayorki, Maikel y Cirilo, están entre los tantos nombres que hicieron posible, esa realidad.
“Al iniciar la zafra se presentaron algunas dificultades entre las que nos marcó un déficit de cinco alzadoras que nunca pudieron incorporarse por falta de piezas”, comentó Carlos Calaf Hernández, director de la UEB.
“A partir de ahí comenzaron a aplicarse un grupo de medidas donde la emulación fue un ente impulsor de la actividad, desde el corte de caña, el alza y el tiro, como en la producción de azúcar dentro de la industria. La cadena productiva estuvo marcada por ese agente motivador”, expresó.
Mayorki Hernández Santana, de 25 años, es, desde hace, un lustro, Jefe de Combinada. Y en esta zafra, jefe de una de las mejores.
“Pertenecemos a la CPA Sabino Pupo y entregamos aproximadamente un millón de toneladas de caña con dos máquinas tradicionales”, explica.
Pese a la limitante de recursos, su combinada supo crecerse, debido, en gran medida, al buen estado técnico de las maquinarias.
Néstor Barceló fue uno de los mecánicos que pusieron “al kilo” el motor impulsor de la industria. La esencia, según él, estuvo en la revisión, reparación y mantenimiento.
Pero al aporte a la “molienda 500”, contó con el contribución desde la tierra, allí donde el sol y fango hacen más duro el trabajo. Los “Jorges” son un ejemplo de ello.
Jorge Serrano Plutín y Jorge Correoso Fuentes resultaron entre los mejores macheteros, su secreto: “no perder tiempo, aprovechar la jornada laboral y proponerse una meta, así promediábamos unas 6 toneladas diarias”.
Pero estos son solo algunos nombres. También están los de Gustavo, el operador de combinada; Eulices, jefe de turno; Maikel, el cosedor y Bárbara, la millonaria.
Millonaria, sí. Pero por otra causa…el aporte de esa cantidad de caña uno de los más importantes renglones económicos del país.
“Ya yo llevo, con esta, 20 zafras, -comentó Bárbara Durades Miclín, trabajadora de la CPA Sabino Pupo-, y me prometí a mi misma, que si aparecía alguna mujer que tuviera 21, yo llegaría a las veintidós, pero todavía no conozco ninguna”.
Entonces, -le digo yo-, ahora tendrá que proponerse otra meta. “Vamos a ver cuando empiece la próxima, si la salud me lo permite allí estaré”.
“Yo siempre he trabajado en una brigada de hombres. Y eso me gusta, porque así pongo un mayor esfuerzo, no por parecerme a ellos, sino para demostrar que soy un machetero más”, dijo.
Bárbara llega al medio siglo de edad, y en su primer año de labor, salió vanguardia provincial, justo cuando su hija Milagros tenía solo algunos meses y se la llevaban al campo para darle el pecho.
Para todos ellos, va el reconocimiento. Porque su aporte hizo posible las 22 mil 788 toneladas de azúcar que logró “el Paquito”, 285 por encima del plan.
Y aunque ya cesaron todas las actividades desde el punto de vista fabril, comenzó la etapa que conlleva la limpieza, el diagnóstico, la conservación y el desarme de los equipos.
Así comenzará la nueva fase de reparaciones y preparativos teniendo en cuenta las dificultades de esta contienda, y aunque la próxima no tendrá las motivaciones del 500, queda el compromiso y el deber de aportar, un poquito más que en esta, a la economía cubana.

