La UCM santiaguera desde la mirada de uno de sus hijos
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- Categoría: Santiago de Cuba
- Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS (foto cortesía del entrevistado)
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La Universidad de Ciencias Médicas (UCM) de Santiago de Cuba, es una de las casas de altos estudios más prestigiosas del país. En ella se han formado numerosos profesionales de la salud que hoy salvan vidas y brindan salud en todo el mundo.
Uno de esos hijos, de la también conocida como “Escuela de Medicina” es el joven Juan Manuel Fernández Ávila, graduado en el 2014 como Médico General con diplomado de terapia intensiva. Él lejos de su tierra natal, a pesar de su corta experiencia ya cumple misión internacionalista en Cochabamba, Bolivia, luego de similar experiencia en Anzoátegui, Venezuela, durante el 2015.
Con motivo de celebrarse por estos días el aniversario 54 de su querida Universidad, accedió desde la distancia a compartir sus vivencias sobre la institución que lo formó como médico:
“No olvidaré nunca ese primer día en el que llegué a la UCM con tantas expectativas. Quería hacerme un gran médico. Al principio, el rigor del estudio me costó un poco de trabajo, pero con esfuerzo y sacrificio me fui acostumbrando.
“Mis compañeros de clase eran los mejores y los llevaré eternamente en el corazón. Sin embargo, los profesores de Medicina Interna fueron los que verdaderamente me marcaron, sobre todo el Dr. Reinaldo Roca Goderich, autor del libro de Medicina Interna de uso nacional, fallecido recientemente.
“Él trabajó en nuestro Hospital Provincial Saturnino Lora y, no solo fue mi profesor, y mi inspirador, sino profesor de profesores. Llevo en mi mente también, muy presentes, las clases de la Dra. Soraida, especialista en segundo grado igualmente en Medicina Interna, quien nos enseñó no solo medicina sino de sensibilidad para tratar a los pacientes”, afirmó.
El Dr. Juan Manuel, comentó además acerca de los retos que tiene todavía la institución universitaria para una mejor formación de los médicos que egresa. Se refirió a la necesidad de que se preste mayor atención al rendimiento de cada estudiante, de manera individual, de modo que exista una atención diferenciada en aras de lograr mayor calidad al finalizar la carrera.
Compartió, además, algunos de sus recuerdos:
“No fueron pocos los malos ratos que mis compañeros y yo tuvimos que afrontar y sobreponernos, las difíciles noches de guardia, en fin; pero sin dudas fue hermoso cuando recibí mi título de Doctor en Medicina, y sobre todo cuando por primera vez logré que alguien se sintiera mejor y extendiera su vida gracias a mi trabajo.
“Queda mucho de la UCM en mí, debido a que fue allí donde me formé. Allí reforcé mis valores de solidaridad, sensibilidad hacia el paciente, la correcta comunicación médico- paciente, la puntualidad, el respeto y la ética, entre otras cosas que resultan raras en países como los que he podido visitar hasta ahora.
“He tenido la oportunidad de palpar ejemplos claros de la medicina capitalista, donde no se trabaja por salvar una vida sino como un negocio, y los pacientes son solo la fuente de dinero. A mi querida universidad santiaguera le agradezco haberme formado como un médico esforzado, y preocupado más que todo, por el bienestar de los demás”, concluyó.

