En diversas ocasiones, científicos a nivel mundial han señalado que las pérdidas económicas y el número de víctimas que se producen durante los terremotos, dependen directamente del daño sufrido en las edificaciones.
Según expertos esto se debe en lo fundamental a la existencia de un gran número de edificios vulnerables en zonas sísmicas.
Este criterio lo comparte la ingeniera civil Grisel Morejón Blanco, vicedirectora científica del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), entidad ubicada en Santiago de Cuba, quien asegura que la sismorresistencia es la ciencia encargada de que las edificaciones sean capaces de resistir la acción causada por sismos con el fin de proteger a las personas que la ocupan.
La bibliografía refiere que aunque se presenten daños, en el caso de un sismo muy fuerte, una edificación sismorresistente no colapsará y contribuirá a que no haya pérdidas de vidas y pérdida total de la propiedad.
Por ende, en una ciudad donde es común que ocurran eventos telúricos con frecuencia, urge que las construcciones sean lo suficientemente resistentes para soportar sismos de gran magnitud.
Al respecto Morejón comenta sobre especificidades que hay que tener en cuenta: “Los inmuebles tienen que ser sismorresistentes; poseer capacidad los elementos estructurales para asimilar la fuerza sísmica.
“Cuando nos referimos a los elementos estructurales hablamos de columnas y vigas, en el caso de las edificaciones de pórtico y hormigón armado (las casas de placa), por ejemplo, estas columnas y vigas deben estar bien diseñadas para soportar las cargas horizontales que llegan por el sismo.
“Hay otros sistemas que son de muros, como el gran panel soviético conformado por paredes prefabricadas, siendo estos los que soportan la fuerza sísmica.
“Los inmuebles de mampostería no reforzadas son las más vulnerables, en esas viviendas las cargas sísmicas las soportan las paredes, las cuales no tienen capacidad suficiente para aguantar un terremoto de gran magnitud.
“Es muy difícil hablar de cada uno de los sistemas tanto en centros estatales como en las viviendas.
Cada uno es distinto
“Por ejemplo en el sistema gran panel soviético, que son los edificios que se encuentran mayormente en los centros urbanos Abel Santamaría y José Martí, estos han tenido un buen comportamiento en terremotos pasados, como el de Armenia en 1988 y el de Chile en 2001.
Según esa experiencia estos demostraron que soportan la fuerza sísmica.
“En los que hay en nuestra ciudad pese a que se les une la falta de mantenimiento y problemas de filtraciones, entre otras cosas, que pueden disminuir un poco su capacidad por daños, aun así se consideran sismorresistentes.
“En estas construcciones el lugar más seguro es el baño, porque es monolítico, no así el resto de las habitaciones formadas por paneles prefabricados que se unen por juntas las cuales pueden fallar en caso de un sismo de gran magnitud.
“Hay otros sistemas constructivos en la ciudad que tienen mayor o menor resistencia sísmica, en dependencia también de la fecha en que fueron construidos.
“Cada vez que ocurre un seísmo fuerte en el mundo las normas sísmicas se actualizan, debido al comportamiento de las estructuras.
“En nuestro territorio la mayoría de los sistemas constructivos fueron diseñados hace muchos años y por tanto la vulnerabilidad asociada al cambio de reglamento sísmico puede contribuir al aumento de los daños ante la ocurrencia de un evento de gran magnitud”.
Cuando la tierra tiembla “Por eso ante la ocurrencia de un movimiento telúrico fuerte las
personas deben de protegerse lejos de paredes, las de bloques y ladrillos son muy vulnerables, sobre todo si son altas que no tienen confinamiento, es decir que en sus extremos no se encuentran columnas y arriba vigas”, expresó Morejón.
Argumentó además: “Deben ponerse cerca de un marco que puede ser columna-viga, del de una puerta, o debajo de un mueble resistente.
Esos son los lugares más seguros independientemente del sistema constructivo.
“Esperar que el seísmo pase y tratar de salir siempre al exterior, con calma. Si se encuentra en un edificio, primero hay que verificar el estado de las escaleras, porque estas son el punto más vulnerable y pueden fallar inmediatamente después del evento.
“En el caso de las edificaciones altas, protegerse como hemos mencionado anteriormente en los lugares más seguros de estas y luego tratar de bajar, nunca por los ascensores, sino por las escaleras una vez comprobada.
“En los exteriores hay que tener cuidado con los postes y los cables eléctricos, con balcones, barandas, pretiles, voladizos y aleros de edificaciones que puedan caerse. También paredes de fachadas que no estén en buen estado y demás elementos.
“Lo mejor sería ponerse en parques, plazas donde haya suficiente espacio libre lejos de peligros cercanos y ahí mantenerse mientras pasen las réplicas”.
El lugar más vulnerable
“En la ciudad de Santiago de Cuba, la zona más vulnerable es el centro histórico de la ciudad, porque es una urbe envejecida y las edificaciones tienen mucho tiempo de vida útil, la mayoría de estas son de mampostería. Además las viviendas están pegadas, son altas y las calles son estrechas.
“En el caso de La Alameda, quizás pueda ocurrir el fenómeno de la licuefacción, por el tipo de suelo que hay en esa área. Lo único que podría suceder es grietas en el pavimento en las aceras y calles, pero que no van a traer ningún peligro para las personas. Las edificaciones de esa zona sí pueden tener más daños debido a este fenómeno, perosolo eso”.
Preocuparnos por nuestros hogares
“Si las personas se percatan de que sus viviendas tienen paredes agrietadas o en mal estado, no esperen a que nadie vaya a arreglarlas, debemos preocuparnos por tratar de mejorar las condiciones de nuestros hogares.
“Para eso hay que arreglar las grietas, coserlas, nunca repellar solamente, sobre todo en las paredes. En el caso de las columnas agrietadas, evaluar si es por carga u oxidación del acero, y de ahí actuar al respecto.
“Y en caso de un sismo siempre mantenerse alejado de esas zonas dañadas”.
Construcciones sismorresistentes “En nuestro país está vigente la Norma Sísmica Cubana NC: 46:99 (Comité Estatal de Normalización, 1999), que en estos momentos se encuentra en un proceso de actualización.
“Esta norma orienta los requisitos necesarios para que las construcciones, soporten un terremoto con la magnitud que se espera en la zona.
“En el caso de las viviendas del sector privado, no se utiliza la norma sísmica. La Oficina del Arquitecto de la Comunidad brinda asesoramiento técnico para la realización de los proyectos. El año pasado el CENAIS hizo una cartilla de construcción para las personasque construyen por esfuerzo propio que da los requisitos mínimos necesarios para hacer las viviendas sismorresistentees.
“También hay que tener en cuenta las violaciones que hay en el proceso constructivo, tanto en el sector privado como estatal, dígase además errores de diseño y mala calidad de los materiales, entre otras, que incrementa grandemente las vulnerabilidades de las edificaciones
nuevas que pueden verse afectadas”.
Más allá del monitoreo
“El CENAIS tiene como misión contribuir a la mitigación del riesgo sísmico en la República de Cuba, así como garantizar el monitoreo de la actividad telúrica en todo el territorio nacional.
“Por tanto hemos realizado investigaciones que conducen a la mitigación del riesgo.
“Por ejemplo de suelo con el mapa de microzonificación de la ciudad de Santiago de Cuba. Y el estudio en diferentes tipos de estructura de los sistemas constructivos típicos, en instalaciones de salud, escuelas y demás centros.
“Todas esas instalaciones tienen los resultados del estudio, los cuales se reflejan en los planes de reducción de desastres de cada entidad, y los directivos saben cómo actuar en caso de la ocurrencia de un sismo”, dijo finalmente Morejón.
Por ende, hagamos de los hogares y ciudad en general, sitios seguros donde podamos estar y pese a lo que nos depare la naturaleza, sentirnos protegidos.
Que nuestras construcciones sirvan para el hoy, para el mañana y así legaremos a nuestros hijos, nietos y demás generaciones una ciudad segura y menos vulnerable.