El último sismo perceptible por la población santiaguera fue registrado el martes último a las 5:59 de la mañana.
Desde entonces han transcurrido cuatro días, que parecen una eternidad para los habitantes de esta urbe, quienes desde la 1:37 de la madrugada del pasado 17 de enero han sentido cerca de 40 movimientos telúricos.
“El período de calma que ha reinado en los últimos días no solo se ha expresado en la no ocurrencia de terremotos perceptibles sino también en el decrecimiento del número de eventos en el tiempo. No obstante, persiste la actividad sísmica anómala y por consiguiente el peligro no deja de estar latente”, explicó el Dr.C. Enrique Arango Arias, vicedirector técnico del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS).
“Ahora no podemos confiarnos ante la calma y perder la percepción del peligro porque a transcurrido muy poco tiempo y no es bueno que una serie tan energética como esta, que acumula más de un millar de movimientos telúricos y nueve de magnitudes entre 4.0 y 5.0, disminuya de golpe. Lo lógico es que continúen registrándose algunos sismos perceptibles aunque con la naturaleza no se sabe y en estas cuestiones no podemos pronosticar”, agregó el especialista Arango Arias.
Además exhortó a mantener la alerta, activados todos los sistemas de vigilancia y las medidas de la defensa civil, porque “independientemente a que esta serie nos lleve a la normalidad Santiago continuará ubicada en la zona donde se espera la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud.”
Con anterioridad otros especialistas del CENAIS han argumentado que alrededor del 95% de las series anómalas no terminan con un sismo fuerte y también que deberán transcurrir muchos días para determinar, sin total convicción, la desaparición de la amenaza real de un gran terremoto. Por tanto, ante la calma lo más sensato es estar precavidos y saber dónde y cómo protegerse para responder con celeridad ante cualquier eventualidad.