Una mujer ha dedicado 47 de sus 60 años de vida al sector de la construcción. Dos jóvenes conjugan sus responsabilidades laborales en la fábrica con las artes. Un Héroe del Trabajo lidera una cooperativa no estatal. Todos demuestran que para los constructores santiagueros no hay fronteras que frenen su desarrollo pleno como profesionales.
Esta pluralidad contribuyó a concretar proyectos que hoy deleitan a propios y visitantes como el malecón, el Ocio Club, los nuevos asentamientos poblacionales del reparto Abel Santamaría, la terminal de ómnibus nacionales o el hotel Imperial -todavía en ejecución-, por solo citar algunos ejemplos.
Historia 1: La veterana de acero
Próxima a su jubilación, Josefa Morell Veranes es una de esas mujeres que ha dedicado la mayor parte de su vida al trabajo en la construcción.
Durante años, exploró oficios tan diversos como la albañilería, la electricidad y la carpintería.
Hoy, aunque su tarea consiste en guiar y representar a los obreros de la ECOA 57 en su función de cuadro sindical, dice estar dispuesta, si fuera necesario, a tomar la pala, la llana, el nivel u otras tantas herramientas que antaño formaron parte de su quehacer diario.
“Mi mayor orgullo es haberme integrado desde muy joven a la construcción de esta nueva Cuba, tras el triunfo de la Revolución, y nunca quisiera volver al pasado incierto que viví bajo la tiranía de Batista. Por eso nunca me detengo ante las adversidades. He brindado mi aporte, además, en recogidas de tomate, café, papa, boniato y en varias zafras cañeras”, expresa Josefa.
Ella es ejemplo de que para la mujer cubana no existen imposibles. Intervino en la edificación de numerosos inmuebles como miembro de las plantillas de Prefabricado, del contingente Héroes del Moncada y de su actual empresa.
“Mi trabajo es sacrificado y duro, pero cuando camino por la ciudad y veo la majestuosidad de algunas obras que ayudé a crear con mis manos como el hotel Santiago, me siento recompensada. Además, integrar colectivos tan destacados me dio la posibilidad de compartir con Fidel, Raúl, Vilma y Melba Hernández”, concluye.
Historias 2 y 3: Artistas de la construcción
Hay otros hombres y mujeres que no baten mezcla ni levantan paredes, pero también forman parte del numeroso ejército de los cascos blancos.
Tal es el caso de Fabián Ruiz Martínez y Yainier Casero Castellano, dos jóvenes de la fábrica de cemento José Mercerón, cuyos perfiles laborales no le han impedido explotar sus cualidades artísticas.
Ruiz Martínez es analista de la producción y secretario general de la UJC, en tanto Casero Castellano se desempeña como ayudante de albañilería en el área de mantenimiento técnico. Pero ambos hallan en la música y el baile otra forma de expresión y consagración espiritual.
“Me gradué como ingeniero en control automático en la Universidad de Oriente (UO) hace tres años y desde entonces he conjugado la vida artística con la profesional sin que esto constituya un problema. “En la fábrica mi responsabilidad consiste en controlar toda la información de la producción para constatar, entre otras cosas, si se cumplen los planes de producción y ventas. Por otro lado, cada vez que hay alguna actividad o matutino especial soy uno de los promotores culturales.
“Asimismo, me integré a la casa de cultura del Cristo y como integrante de la Coral Universitaria de la UO participé el año pasado en el Festival Nacional de Artistas Aficionados de la FEU”, comenta Fabián.
Por otro lado, Yainier relata que, aunque espera seguir superándose en su esfera, pretende mantener su nexo con el arte.
“En mi época estudiantil participaba en matutinos, galas, festivales y concursos de música; incluso llegué a ganar premios y popularidad entre mis compañeros, y pese a que me decidí por los estudios nunca he abandonado mis sueños de componer, cantar y bailar. De hecho, luego del horario laboral, hago mis cosas en un estudio cercano a la casa.”
Son solo dos ejemplos, pero en la gala “Los constructores cantan” que recientemente se realizara en la sede provincial del Ministerio de la Construcción, pudo confirmarse de que muchos más contrastan el arte con su oficio.
Historia 4: El héroe que no descansa
Ricardo Veranes Carrión es un hombre de ley. Quienes lo conocen no tienen dudas de su ejemplaridad, principios y laboriosidad. Todos saben que el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba que ostenta desde 2001, lo tiene más que justificado. Cada día lo demuestra, al liderar la primera cooperativa de la construcción existente en la provincia.
“La entidad que creamos en 2013 con una fuerza inicial de 35 compañeros, cumplió el pasado cuatro de noviembre dos años de vida con notables resultados económicos y una nómina de 92 socios”, refiere Veranes.
La constructora ha sido un claro ejemplo de cómo la forma de gestión no estatal ha constituido, desde su aprobación, una parte vital de las transformaciones constructivas que se acometen en el territorio.
“En este período terminamos el teatro Macubá, la panadería dulcería de Ferreiro, la fábrica de Ponupo y 12 viviendas en Micro 3. De la misma manera, culminamos las primeras etapas de restauración en los museos Tomás Romay y Nacional del Transporte. Trabajamos actualmente en la planta de gas, en otras doce viviendas y repararemos dos edificios en mal estado en la UO”, agrega Veranes.
Él es consciente del importante rol que desempeña, junto a sus socios, en este Santiago que a fuerza de trabajo renace de los destrozos ocasionados por el huracán Sandy. “Tenemos el compromiso de terminar y con estándares de calidad cada vez mayores, las obras que hemos asumido.”
Cuatro historias de hombres y mujeres que construyen sueños, que se entregan de diversas maneras a diario desde sus puestos, que en cada ladrillo, clavo o repello impregnan su huella.