Hoy, los pobladores de Songo-La Maya festejan el 57 aniversario de la liberación del poblado de Alto Songo por tropas del Ejército Rebelde, con una realidad bien distinta a la que imperaba por igual fecha de 1958.
Solo queda para el anecdotario, el trabajo que se pasaba para estudiar y a duras penas llegar al nivel superior, lo difícil que era recibir una adecuada atención médica y la desigualdad reinante entre los pobladores.
Hoy los hombres y mujeres del ahora municipio Songo-La Maya, con la aspiración de elevar la calidad de vida de sus pobladores, construyen viviendas y otras obras de impacto social que reforzarán el sistema de salud y educacional del territorio, potencian su desarrollo agrícola para autoabastecer a sus habitantes y laboran por mantener una situación higiénico sanitaria estable y un bajo índice de mortalidad infantil.
Pero estos beneficios son posibles por la arremetida final que iniciaran un grupo de hombre de las tropas del Ejército Rebelde un 23 de noviembre de 1958, bajo el nombre de operación “Flor Crombet”. Su objetivo, según relata la MsC. Maritza Elías Yáñez en su artículo ‘La ofensiva final en Songo La Maya. Batallas decisivas’ fue el de barrer las posiciones de la tiranía en Songo, La Maya, San Luis y El Cristo.
Las acciones en Alto Songo dejaron un saldo de cinco muertos, diez heridos y un abundante parque para las tropas enemigas, que no pudieron evitar pese a sus bombardeos, que el 27 de noviembre, este terruño entrara a formar parte del territorio libre de Cuba, gracias al arrojo y combatividad de los combatientes rebeldes.
Una victoria inscrita en las páginas de un día, que en contraste, recoge el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina en 1871, y el fallecimiento de Mariana Grajales, la heroica madre de los Maceo, en 1893.