Recordar es volver a vivir, dice una antigua frase popular. Pero este 25 de noviembre, prefiero no hacerlo. Me niego a rememorar aquella noche, hace tres años, cuando la noticia de la desaparición física de nuestro Líder Histórico de la Revolución, Fidel Castro, me sorprendió.
El asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, el 26 de julio de 1953, marcó el inicio de una nueva etapa –la última- en la gesta del pueblo cubano por su libertad e independencia. Y de ese épico combate nació también un programa revolucionario que uniría a las masas para derrotar a la tiranía y construir luego su propio destino.
Luego de 20 días de combates, el 30 de diciembre de 1958 se rendían finalmente las tropas batistianas acuarteladas en los almacenes del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC), dando fin al que pasaría a la historia como la Batalla de Maffo, un eslabón decisivo para el triunfo del Ejército Rebelde. Sierra Maestra regresa en el tiempo para explorar sobre este suceso.

